Random Hardcore Stories
miércoles, 2 de octubre de 2013
sábado, 3 de agosto de 2013
La Odisea de Kron, Parte 3 y Final - Una vez más. Y colorín colorano...
Nada más salir del portal como si de un escupitajo se tratasen, empezaron a oír unos ritmos jazzeros brasileinhos judío-grecorromano virtualmente metafísicos con una dosis de mísitica de violencia que hizo que muchos tripulantes se tirasen por la borda, en busca de ese artificial sonido. Kron soltó cuantiosas toneladas de lefa dentro de los oídos de sus compañeros para que no escucharan esa música, y acto seguido se ató al mástil con su pene.
Las sirenas comenzaron a tararear electro latano al ritmo de mishuevosbuscanchaletentuojete, lo que provocó que Kron empezara a eyacular violenta-masivamente, dando vueltas por el mástil cual manguera descontrolada salvaje. El resto de tripulantes se puso debajo para quedar bien empapados hasta los pezones intestinales de aquél semen de héroe.
Una vez se alejaron del anillo de asteroides en el que vivían las sirenopiranhas radioactivo-cantarinas, los tripulantes desataron a Kron (que estaba flipando por el ritmo funky-raver de los seres) y se destaponaron los oídos.
Lo que Kron había oído le marcó para siempre, esas melodías mezcladas con ultrasonidos e infrasonidos le había hecho darse cuenta de que comer gnomos era la solución para cualquier problema que tuviese. Giraron 0,1º a la derecha para poner rumbo a casa de nuevo. Ya estaban cerca. Es coña, aún os queda por leer la mitad de la historia, así que coged algo de comer, bebed agua, y seguid leyendo, bastard@s.
Todos iban felices, contentos y empalmados, cuando de pronto, la oruga mandruga, que estaba de vigía en la torreta, divisó algo en la ruta del navío, los falos eyaculáticos.
Estos falos eran inofensibles y los pasaron de largo sin problema, pero hacerlo los teletransportó a una zona en la que sólo podían avanzar recto, atravesando el estrecho entre dos monstruosos seres-accidente: un pantagruélico anojero negro que tragaba todo lo que se paseaba por sus naricesfíncters llamado Centíbdis, y Esquila, un terrible ser-ano-ser-esaeslacuestión, con seis vaginas en la punta de 8 y medio falos enormes con los que, en vez de correrse, comía todo tipo de animales, como cabras o rotuladores. Al lado también había un pequeño calamar difuminado abstracto pero nunca nadie reparabaestropeaba en él, lo que le llevó a una grave depresión córnea y murió de una sobredosis de juanolas y mentos.
Kron sabía que si iban más hacia la izquierda se los tragaría Centíbdis, y si iba más hacia la derecha, las pichas de Esquila entrarían por las ventanas del submarino para penetrar a los tripulantes y comérselos de dentro a fuera. Por ello, ordenó que fuesen por el centro, para no tener ni uno ni el otro, o los dos, o sólo uno, lo que tocase, dejándoselo así al azar, que además había sido camarada de Kron durante su juventud.
Pero azar fue un hijodeputa, y cuando empezaron a pasar, Centíbdis empezó a aspirar, cual Jupiter tronante, por su gran anojero negro. Pero Kron, que era más chulo que un ocho, gritó: "¡Bitelchús, Bitelchús, Bitelchús!" Y apareció Bitlechús a soltarle una somanta de hostias a Centíbdis. Pero fue entonces cuando vieron que los falos chorreantes, sudorosos y esquilados de Esquila se acercaban a gran velocidad hacia ellos. Los falos consiguieron aplastar y destrozar a la oruga mandruga y a sus 27 hijos, cosa que al resto de la tripulación les sudó la polla, metieron la reductora del submarino y salieron echando hostias de allí.
Estaban siguiendo el camino cuando nuestros héroes se cruzaron con aún otro problema: Se había colado una prostituta vietnamita en el barco. Todos se quedaron impertérritos ante su presencia, y ella les dijo: “20 dorrah! And I love you long time...” Por desgracia nadie le entendió, ya que ninguno ahí hablaba Húngarohebreo. La tiraron por la borda y siguieron por su camino, a lo que llegaron a una dimensión que era un interminable campo de pastos y pastas.
Kron quería seguir porque era alérgico a las fundas de guitarra durante las lunas llenas, pero Escatolo dijo que estaba cansado, luego el tripulante esquizofrénico dijo que quería parar a cagar, y todos estaban con estos dos, así que pararon en esta dimensión rural.
Escatolo se dio cuenta de que tenía un escroto endurecido. Se puso a gritar por los sobacos un líquido de color invisible (o rosa, no se veía bien) mientras se chupaba la pierna por la parte de atrás de la 6ª vertebra. Kron, indignado, le espetó que parase, porque Sersi le había dicho que si se follaban a cualquier animal del pasto, morirían por una luxación yugular en la clavícula con yuxtaposición eterna; y Escatolo parecía sediento de fluídos sexuales.
A todo esto vino un cangrejo abismal venenoso que picó a Escatolo, haciéndolo reventar en pedazos esparcido por los cielos, cual lluvia torrencial de pezones y mandriles huecos de mierda. Así estuvo durante 34 noches y 20 días.
Durante este tiempo la tripulación se había quedado sin nueces, así que el primer día que hizo buen tiempo Kron, Terabio y Topichitloc se internaron más en los campos a buscar sustento. Se cansaron pronto, con lo que pararon a debatir y a beber café con aguardiente. Estaban a esto cuando les pareció oler manzanas mordidas y salmón crudo.
Corrieron hacia el campamento, donde se encontraron a toda la tripulación haciendo un tren del sexo anal, y liderándolo, Tol'Papo con el rabo metido en una zarigüeya nativa a la dimensión. Pudieron ver al tripulante esquizofrénico a lo lejos usando los pelos de los cojones de una zebra como sustitutos de las cuerdas de una guitarra saxofón. Kron, con el cerebro funcionándole a 1287467812 pterodáctilos por segundo al cuadrado, se sacó un teodolito de la nariz y gritó "¡Por todas las batutas! ¡Corran, a las naves, es hora de irnos, rápido!" Todos le miraron escandalizados, menos un hombre pez que había muerto al serle introducido un puño de elefante por el culo.
El submarino una vez más surcaba los maresanales con sus tripulantes a bordo, aunque por poco tiempo, ya que una gran vagina peluda se posó sobre ellos y comenzó a oscilar violentamente, soltando fluidos vagianales, destruyendo la nave y sus tripulantes, quedando solo Kron (y un pequeño mosquito ojito ojete pequito en su hombro) agrarrado al gran falo que tenía guardado en su almacén de putas. Kron miró hacia atrás y vió a Centíbdis absorbiendo los restos del submarino y a sus compañeros. La fuerza con la que Centíbdis absorbía era tan brutal que se rupturaba el espaciotiempo y las marmotas jadeaban, por lo que se formaban, alrededor del pozo que era Centíbdis, pequeños portales que llevaban a lugares al azar. Kron vio como algunos de sus compañeros intentaban llegar a estos portales efímeros para salvarse. Pocos lo conseguían, pero Kron sabía que era su mejor opción, así que se dejó llevar por las fuerzas de succión, guiándose hacia alguno de estos portales. Estaba a punto de alcanzar uno cuando desapareció, y Kron fue lanzado hacia su perdición. De pronto, sin embargo, Centíbdis devolvió un pedazo del submarino, que dio de lleno a Kron y lo lanzó lejos, a otra dimensión, mientras exclamaba su famoso grito de despedida:
“Colega, ¿Dónde está mi coche?”
Kron se despertó en un islasteroide que pertenecía, aunque él aún no lo sabía, a un ser de nombre Calippo.
Durmió un par de minutos y se puso a explorar con su cantimplora vacía. Se encontró una tetera silenciosa pidiéndole auxilio, socorro, y demás tipos de cochinadas. Cuando Kron levantó la cabeza, la vio, allí estaba, un ser precioso, mitad mula, mitad dromedario con gengivitis, vestida con un bonito top hecho de ojos estirados de bebé, que quedaban perfectamente complementado con sus zapatillas de lenguas de tortuga mezquina; era Calippo.
Calippo de fresa para los amigos, de limón para tu puta madre, le hizo a Kron 2 mamadas cósmicas con sanguijuelas fetales que lo dejaron completamente semi-nuevo y revitalizado. Aunque se encontraba mejor tenía unas inmensas ganas de poder masturbarse con la vieja rama de árbol de su casa, cosa que le ponía triste y ñoño.
Así, nostálgico y tal, se acordó de que, allá en Tatooine, tenía una novia, Cýthere, que además era, sorprendentemente, la chica de sus sueños, y él el chico de los de ella; estaban hechos el uno para el otro.
Pensar en ella puso a Kron cachondísimo, y se folló a Calippo durante 2 horas, 9 minutos, 3 segundos y 27 eones.
Después de esto paró porque se acordó de Tontinóo, el gilipollas de su pueblo que le echaba los tejos a Cýthere, y se fue corriendo y brincando a otro lado de la isla. Calippo se entristeció, porque estaba enamorada de él y la había dejado a medias.
Pero entonces apareció Bakunin cantando un rap sobre la internacional mientras un balón con carácter retroactivo le acompañaba al ritmo de un mosquito follando con la suegra de su amigo el estegosaurio con destronilladores a modo de falacia vertebral. Todos se asustaron, pero no pasa nada, porque después Bakunin se fue saltando por encima de cada átomo que se encontraba en su camino.
Kron cogió todos los restos de cadáveres de bebés y fetos que había sodomizado a lo largo y ancho de su estancia en aquella isla, y usó sus pequeños huesos y pezones sobacales fosilizados para construir una tabla de surf para volver a casa.
Pero de esto que Kron estornudó, desintegrando toda su obra. Calippo se apiadó de él y le dio recursos, como chapa de hierro, franela o capuchino de moco vegano. Con ellos Kron se pudo hacer un Sputnik to' guapo que incluía una antena capaz de abrir portales y un dispensador de cera-ojo morada.
Kron recuperó toas' las fuerzas que había perdido en sus desventuras por las incontables dimensiones y galaxias, pero echaba de menos su casa, sobre todo las esquinas llenas de orina de sodomita en celo.
Mientras tanto, en el Olimpo de los sofás sabios, llamado el Osucio, las termitas caracoleras hicieron una asamblea y decidieron matar a su patrón y colectivizar las tierras para conseguir lápices suficientes y que Kron pudiera usarlos de nave, o de dildo, eso ya era decisión suya.
Con la balsa submarino tabla a propulsión bicicleta que se hizo con el material, Kron se echó una vez a la mar, cagándose en la puta madre de todo el mundo, ya que e había dado con el dedo meñique en el pezón de un gigante de piedra enano.
En esos momentos Posesón se pasaba a que Calippo le hiciera una mamadas bien ricas y al ver que ayudó a Kron, al que tanto odiaba, eyaculó ferozmente y le mandó un tsunami mortífero seminal a Kron al mar.
Este tsunami propulso la sputnikcicleta-barcaza de Kron a través del hiperespacio. Sin embargo, lo hizo de manera tal que se formó una ruptura que ni los tendones lignificados de Lord Anoabismal pudieron aguantar, y destrozó el vehículo de Kron.
Kron, que no sabía siquiera quién coño era Posesón, se cagó en su barba, y fue desmayándose mientras se perdía en el cosmos. En un acto instintivo lanzó su mano a su bolsa y sacó un puñado de algo que había dentro (una mezcla de la Priva Celestial y un poco de la mucosa de la abuela del poni, que le dio antes del viaje) y se lo llevó a la boca.
Tras esto, to' metido y sin consciencia, se movió de tal forma que parecía una mezcla de nado a braza y un baile del vientre ska hiperdérmico-machacón, y consiguió propulsarse lejos, muy, muy lejos.
Hasta tres mil lustros después, que se despertó en el Mundo de los Feacos, donde todos eran muy guapos.
Por suerte Kron llevaba una careta de guapo, pero era de acción automática, así que explotó en su cara volviéndole más feo aún. Aún así cogió un mando y se puso a practicar el falsete en do menor para llegar a chuparse la polla sin lengua y con velas apagadas. Esto le llevó a un cansancio extremo así que decidió hacerse una vladimir y echarse a dormir. Antenea lo vigilaba y se masturbaba mientras Kron dormía, corriéndose en su cara y ayudándole a ello.
Tras esto Antenea decidió despertarlo, ya que se había encariñado de él y quería tirárselo, casarse con él, darle hijos y envejecer a su lado, todo mientras su sirvienta, Kamamorada, bailaba para ellos. Antenea era la hija del rey de los Feacos, Raponop. Decidió llevarse a Kron a palacio, y así hizo, pero andando hacia atrás y tirando del pezón de Kron.
Cuando llegaron, a Kron le escocía la rodilla por tanto tirón de pezón, pero hizo un triple mortal sin peligro de muerte y se revitalizó entero, hasta su diminuto falo volvía a ser el mismo de siempre. Raponop le dijo a Kron que si le hacía una felación masiva impulsiva, le daba de comer unos trozos de pan hirviendo, así, entusiasmado, Kron empezó a felar fatatas cual sanguijuela exhausta. Una vez acabó, Kron se bañó en agua oxigenada, leche de yak y aceite hirviendo, y quedó como nuevo.
Cuando regresó a palacio, vio que se le había montado un banquete. Había mucha comida, invitados, e incluso una rana con mostacchio. Había un artista tocando una mágica melodía con el legendario Cello Pterosémico. Todos comieron, sin hablar, y tras la cena empezó la party.
Kron se acercó a una muchacha pa' ligar con ella, pero ésta lo rechazó. Kron, entristecido, se transformó en origami y se fue, dando tumbos y dejando un rastro de lágrimas, a otra esquina de la sala. Estuvo un rato llorando, hasta que de una lágrima salió disparado un escalope que mató a varios invitados por su efecto rebote-nariz triplemente musculado. Esto divirtió a Kron y ya ni se acordaba de porqué estaba llorando, así que se metió el dedo en el ojo hasta que le dolió.
Tras semanas de farranda y desfase, Kron decidió que debía volver a casa, ya que tenía encargada una peli porno del videoclub y tenía que devolverla. Así, el rey le proporcionó un lancha ultrasonicosa y demás regalillos, y se embarcó de nuevo a su hogar.
Kron, usando la lancha, cruzó el río Ordomenunpup (a las orillas del cual vivía el sabio Lao Stia), encontrándose al otro lado el portal que le habían indicado cruzase. Lo hizo, llegando, arastrófico, al Mundo Piruliru, que debía atravesar a pie.
Pero según iba andando, un ano gigante intentó devorarlo, creando un vértice vórtice con celulitis aguda y perseverancia magnificada debido a sus altos niveles de elefante en las balas que disparaba. Kron intentó como pudo escapar de él, pero este era demasiado sexy y pestilente, por lo que acabó devorándolo y arrastrándolo hasta la dimensión de Octosregland, donde los Ortos reinaban cual manopla de cocina perforada por grandes pelos.
Unos guardas lo detuvieron, le quitaron sus huétiles y sus grandhias, y lo presentaron ante su rey, el Ano-Orbe MacGonnergal. Kron le dijo que tenía muchos problemas, quería volver a su casa y follar brutalmente con sus mascotas, pero su camino estaba lleno de peligros y salmones, por lo que la masturbación anal era su único pasatiempo. MacGonnergal le dijo a Kron que si superaba unas pruebas infernales cual gladiador amariconado, le dejaría proseguir su camino hasta casa, si no, viviría por la eternidad en aquel palacio lleno de prostitutas, drogas y rock n roll por que sí.
A Kron le pareció una oferta razonable y amable, demasiado para su honor, sus cojones y sus smoogens, así que la rechazó y huyó del lugar.
MacGonnergal le observó correr desde su ventana, mientras una lágrima se desprendía de sus húmedos ojos, y se dejaba llevar por su piel hasta morir en sus labios. El vacío que sentía era comparable a el espacio, a la nada, a lo infinito.
Los años pasaron, le echó agallas, había llorado muchas veces, había pasado muchas noches en vela mirando al pasado, pero nunca había tirado la toalla, porque había luchado muchas veces y una batalla más no iba a acabar con él. Así que, con decisión, decidió follarse un erizo para olvidar a Kron.
Una vez más, Kron se disponía a subirse en un cornífero barbudo bicéfalo saltarín para llegar a casa con los pezones a salvo. La mala gente le miraba al pasar por aquella estación de CHURCHmustburnTOWN pero a él le daba igual, su picor de ojo izquierdo era más importante que una cacatúa con anos en vez de ojos. Tras una corta espera de diez eones y cinco cuartos, a Kron le llegó su turno en la estación, y de una fuerte patada con lo que perdió su sombra y lo mandaron a su hogar, Tatooine.
Por el aire se encontró una polla con ruedas que no podía ir por el mar pero iba por el mar, y decidió montarse en ella para llegar más tarde.
En su pueblo fue alabado y aplaudido como un héroe. Ya en casa, Kron se folló a Cýthere, que lo había esperado los tres segundos que duró su épico viaje.
Kron dedicó el resto de sus días a estudiar y recorrer el universo en busca de respuestas, y pudo así conseguir la fórmula de la inmortalidad, capturarlos a todos y hacer muchos otros descubrimientos. Tales proezas llevaron a que se le conociese bajo nombres como Kron El Sabio, Kron Rabo de Hormigón o Chupapollasfosforitas, y a que pasase a la historia como uno de los seres con el pene más largo, y de los más valientes, sabios y fuertes que conoció el Universo.
Las sirenas comenzaron a tararear electro latano al ritmo de mishuevosbuscanchaletentuojete, lo que provocó que Kron empezara a eyacular violenta-masivamente, dando vueltas por el mástil cual manguera descontrolada salvaje. El resto de tripulantes se puso debajo para quedar bien empapados hasta los pezones intestinales de aquél semen de héroe.
Una vez se alejaron del anillo de asteroides en el que vivían las sirenopiranhas radioactivo-cantarinas, los tripulantes desataron a Kron (que estaba flipando por el ritmo funky-raver de los seres) y se destaponaron los oídos.
Lo que Kron había oído le marcó para siempre, esas melodías mezcladas con ultrasonidos e infrasonidos le había hecho darse cuenta de que comer gnomos era la solución para cualquier problema que tuviese. Giraron 0,1º a la derecha para poner rumbo a casa de nuevo. Ya estaban cerca. Es coña, aún os queda por leer la mitad de la historia, así que coged algo de comer, bebed agua, y seguid leyendo, bastard@s.
Todos iban felices, contentos y empalmados, cuando de pronto, la oruga mandruga, que estaba de vigía en la torreta, divisó algo en la ruta del navío, los falos eyaculáticos.
Estos falos eran inofensibles y los pasaron de largo sin problema, pero hacerlo los teletransportó a una zona en la que sólo podían avanzar recto, atravesando el estrecho entre dos monstruosos seres-accidente: un pantagruélico anojero negro que tragaba todo lo que se paseaba por sus naricesfíncters llamado Centíbdis, y Esquila, un terrible ser-ano-ser-esaeslacuestión, con seis vaginas en la punta de 8 y medio falos enormes con los que, en vez de correrse, comía todo tipo de animales, como cabras o rotuladores. Al lado también había un pequeño calamar difuminado abstracto pero nunca nadie reparabaestropeaba en él, lo que le llevó a una grave depresión córnea y murió de una sobredosis de juanolas y mentos.
Kron sabía que si iban más hacia la izquierda se los tragaría Centíbdis, y si iba más hacia la derecha, las pichas de Esquila entrarían por las ventanas del submarino para penetrar a los tripulantes y comérselos de dentro a fuera. Por ello, ordenó que fuesen por el centro, para no tener ni uno ni el otro, o los dos, o sólo uno, lo que tocase, dejándoselo así al azar, que además había sido camarada de Kron durante su juventud.
Pero azar fue un hijodeputa, y cuando empezaron a pasar, Centíbdis empezó a aspirar, cual Jupiter tronante, por su gran anojero negro. Pero Kron, que era más chulo que un ocho, gritó: "¡Bitelchús, Bitelchús, Bitelchús!" Y apareció Bitlechús a soltarle una somanta de hostias a Centíbdis. Pero fue entonces cuando vieron que los falos chorreantes, sudorosos y esquilados de Esquila se acercaban a gran velocidad hacia ellos. Los falos consiguieron aplastar y destrozar a la oruga mandruga y a sus 27 hijos, cosa que al resto de la tripulación les sudó la polla, metieron la reductora del submarino y salieron echando hostias de allí.
Estaban siguiendo el camino cuando nuestros héroes se cruzaron con aún otro problema: Se había colado una prostituta vietnamita en el barco. Todos se quedaron impertérritos ante su presencia, y ella les dijo: “20 dorrah! And I love you long time...” Por desgracia nadie le entendió, ya que ninguno ahí hablaba Húngarohebreo. La tiraron por la borda y siguieron por su camino, a lo que llegaron a una dimensión que era un interminable campo de pastos y pastas.
Kron quería seguir porque era alérgico a las fundas de guitarra durante las lunas llenas, pero Escatolo dijo que estaba cansado, luego el tripulante esquizofrénico dijo que quería parar a cagar, y todos estaban con estos dos, así que pararon en esta dimensión rural.
Escatolo se dio cuenta de que tenía un escroto endurecido. Se puso a gritar por los sobacos un líquido de color invisible (o rosa, no se veía bien) mientras se chupaba la pierna por la parte de atrás de la 6ª vertebra. Kron, indignado, le espetó que parase, porque Sersi le había dicho que si se follaban a cualquier animal del pasto, morirían por una luxación yugular en la clavícula con yuxtaposición eterna; y Escatolo parecía sediento de fluídos sexuales.
A todo esto vino un cangrejo abismal venenoso que picó a Escatolo, haciéndolo reventar en pedazos esparcido por los cielos, cual lluvia torrencial de pezones y mandriles huecos de mierda. Así estuvo durante 34 noches y 20 días.
Durante este tiempo la tripulación se había quedado sin nueces, así que el primer día que hizo buen tiempo Kron, Terabio y Topichitloc se internaron más en los campos a buscar sustento. Se cansaron pronto, con lo que pararon a debatir y a beber café con aguardiente. Estaban a esto cuando les pareció oler manzanas mordidas y salmón crudo.
Corrieron hacia el campamento, donde se encontraron a toda la tripulación haciendo un tren del sexo anal, y liderándolo, Tol'Papo con el rabo metido en una zarigüeya nativa a la dimensión. Pudieron ver al tripulante esquizofrénico a lo lejos usando los pelos de los cojones de una zebra como sustitutos de las cuerdas de una guitarra saxofón. Kron, con el cerebro funcionándole a 1287467812 pterodáctilos por segundo al cuadrado, se sacó un teodolito de la nariz y gritó "¡Por todas las batutas! ¡Corran, a las naves, es hora de irnos, rápido!" Todos le miraron escandalizados, menos un hombre pez que había muerto al serle introducido un puño de elefante por el culo.
El submarino una vez más surcaba los maresanales con sus tripulantes a bordo, aunque por poco tiempo, ya que una gran vagina peluda se posó sobre ellos y comenzó a oscilar violentamente, soltando fluidos vagianales, destruyendo la nave y sus tripulantes, quedando solo Kron (y un pequeño mosquito ojito ojete pequito en su hombro) agrarrado al gran falo que tenía guardado en su almacén de putas. Kron miró hacia atrás y vió a Centíbdis absorbiendo los restos del submarino y a sus compañeros. La fuerza con la que Centíbdis absorbía era tan brutal que se rupturaba el espaciotiempo y las marmotas jadeaban, por lo que se formaban, alrededor del pozo que era Centíbdis, pequeños portales que llevaban a lugares al azar. Kron vio como algunos de sus compañeros intentaban llegar a estos portales efímeros para salvarse. Pocos lo conseguían, pero Kron sabía que era su mejor opción, así que se dejó llevar por las fuerzas de succión, guiándose hacia alguno de estos portales. Estaba a punto de alcanzar uno cuando desapareció, y Kron fue lanzado hacia su perdición. De pronto, sin embargo, Centíbdis devolvió un pedazo del submarino, que dio de lleno a Kron y lo lanzó lejos, a otra dimensión, mientras exclamaba su famoso grito de despedida:
“Colega, ¿Dónde está mi coche?”
Kron se despertó en un islasteroide que pertenecía, aunque él aún no lo sabía, a un ser de nombre Calippo.
Durmió un par de minutos y se puso a explorar con su cantimplora vacía. Se encontró una tetera silenciosa pidiéndole auxilio, socorro, y demás tipos de cochinadas. Cuando Kron levantó la cabeza, la vio, allí estaba, un ser precioso, mitad mula, mitad dromedario con gengivitis, vestida con un bonito top hecho de ojos estirados de bebé, que quedaban perfectamente complementado con sus zapatillas de lenguas de tortuga mezquina; era Calippo.
Calippo de fresa para los amigos, de limón para tu puta madre, le hizo a Kron 2 mamadas cósmicas con sanguijuelas fetales que lo dejaron completamente semi-nuevo y revitalizado. Aunque se encontraba mejor tenía unas inmensas ganas de poder masturbarse con la vieja rama de árbol de su casa, cosa que le ponía triste y ñoño.
Así, nostálgico y tal, se acordó de que, allá en Tatooine, tenía una novia, Cýthere, que además era, sorprendentemente, la chica de sus sueños, y él el chico de los de ella; estaban hechos el uno para el otro.
Pensar en ella puso a Kron cachondísimo, y se folló a Calippo durante 2 horas, 9 minutos, 3 segundos y 27 eones.
Después de esto paró porque se acordó de Tontinóo, el gilipollas de su pueblo que le echaba los tejos a Cýthere, y se fue corriendo y brincando a otro lado de la isla. Calippo se entristeció, porque estaba enamorada de él y la había dejado a medias.
Pero entonces apareció Bakunin cantando un rap sobre la internacional mientras un balón con carácter retroactivo le acompañaba al ritmo de un mosquito follando con la suegra de su amigo el estegosaurio con destronilladores a modo de falacia vertebral. Todos se asustaron, pero no pasa nada, porque después Bakunin se fue saltando por encima de cada átomo que se encontraba en su camino.
Kron cogió todos los restos de cadáveres de bebés y fetos que había sodomizado a lo largo y ancho de su estancia en aquella isla, y usó sus pequeños huesos y pezones sobacales fosilizados para construir una tabla de surf para volver a casa.
Pero de esto que Kron estornudó, desintegrando toda su obra. Calippo se apiadó de él y le dio recursos, como chapa de hierro, franela o capuchino de moco vegano. Con ellos Kron se pudo hacer un Sputnik to' guapo que incluía una antena capaz de abrir portales y un dispensador de cera-ojo morada.
Kron recuperó toas' las fuerzas que había perdido en sus desventuras por las incontables dimensiones y galaxias, pero echaba de menos su casa, sobre todo las esquinas llenas de orina de sodomita en celo.
Mientras tanto, en el Olimpo de los sofás sabios, llamado el Osucio, las termitas caracoleras hicieron una asamblea y decidieron matar a su patrón y colectivizar las tierras para conseguir lápices suficientes y que Kron pudiera usarlos de nave, o de dildo, eso ya era decisión suya.
Con la balsa submarino tabla a propulsión bicicleta que se hizo con el material, Kron se echó una vez a la mar, cagándose en la puta madre de todo el mundo, ya que e había dado con el dedo meñique en el pezón de un gigante de piedra enano.
En esos momentos Posesón se pasaba a que Calippo le hiciera una mamadas bien ricas y al ver que ayudó a Kron, al que tanto odiaba, eyaculó ferozmente y le mandó un tsunami mortífero seminal a Kron al mar.
Este tsunami propulso la sputnikcicleta-barcaza de Kron a través del hiperespacio. Sin embargo, lo hizo de manera tal que se formó una ruptura que ni los tendones lignificados de Lord Anoabismal pudieron aguantar, y destrozó el vehículo de Kron.
Kron, que no sabía siquiera quién coño era Posesón, se cagó en su barba, y fue desmayándose mientras se perdía en el cosmos. En un acto instintivo lanzó su mano a su bolsa y sacó un puñado de algo que había dentro (una mezcla de la Priva Celestial y un poco de la mucosa de la abuela del poni, que le dio antes del viaje) y se lo llevó a la boca.
Tras esto, to' metido y sin consciencia, se movió de tal forma que parecía una mezcla de nado a braza y un baile del vientre ska hiperdérmico-machacón, y consiguió propulsarse lejos, muy, muy lejos.
Hasta tres mil lustros después, que se despertó en el Mundo de los Feacos, donde todos eran muy guapos.
Por suerte Kron llevaba una careta de guapo, pero era de acción automática, así que explotó en su cara volviéndole más feo aún. Aún así cogió un mando y se puso a practicar el falsete en do menor para llegar a chuparse la polla sin lengua y con velas apagadas. Esto le llevó a un cansancio extremo así que decidió hacerse una vladimir y echarse a dormir. Antenea lo vigilaba y se masturbaba mientras Kron dormía, corriéndose en su cara y ayudándole a ello.
Tras esto Antenea decidió despertarlo, ya que se había encariñado de él y quería tirárselo, casarse con él, darle hijos y envejecer a su lado, todo mientras su sirvienta, Kamamorada, bailaba para ellos. Antenea era la hija del rey de los Feacos, Raponop. Decidió llevarse a Kron a palacio, y así hizo, pero andando hacia atrás y tirando del pezón de Kron.
Cuando llegaron, a Kron le escocía la rodilla por tanto tirón de pezón, pero hizo un triple mortal sin peligro de muerte y se revitalizó entero, hasta su diminuto falo volvía a ser el mismo de siempre. Raponop le dijo a Kron que si le hacía una felación masiva impulsiva, le daba de comer unos trozos de pan hirviendo, así, entusiasmado, Kron empezó a felar fatatas cual sanguijuela exhausta. Una vez acabó, Kron se bañó en agua oxigenada, leche de yak y aceite hirviendo, y quedó como nuevo.
Cuando regresó a palacio, vio que se le había montado un banquete. Había mucha comida, invitados, e incluso una rana con mostacchio. Había un artista tocando una mágica melodía con el legendario Cello Pterosémico. Todos comieron, sin hablar, y tras la cena empezó la party.
Kron se acercó a una muchacha pa' ligar con ella, pero ésta lo rechazó. Kron, entristecido, se transformó en origami y se fue, dando tumbos y dejando un rastro de lágrimas, a otra esquina de la sala. Estuvo un rato llorando, hasta que de una lágrima salió disparado un escalope que mató a varios invitados por su efecto rebote-nariz triplemente musculado. Esto divirtió a Kron y ya ni se acordaba de porqué estaba llorando, así que se metió el dedo en el ojo hasta que le dolió.
Tras semanas de farranda y desfase, Kron decidió que debía volver a casa, ya que tenía encargada una peli porno del videoclub y tenía que devolverla. Así, el rey le proporcionó un lancha ultrasonicosa y demás regalillos, y se embarcó de nuevo a su hogar.
Kron, usando la lancha, cruzó el río Ordomenunpup (a las orillas del cual vivía el sabio Lao Stia), encontrándose al otro lado el portal que le habían indicado cruzase. Lo hizo, llegando, arastrófico, al Mundo Piruliru, que debía atravesar a pie.
Pero según iba andando, un ano gigante intentó devorarlo, creando un vértice vórtice con celulitis aguda y perseverancia magnificada debido a sus altos niveles de elefante en las balas que disparaba. Kron intentó como pudo escapar de él, pero este era demasiado sexy y pestilente, por lo que acabó devorándolo y arrastrándolo hasta la dimensión de Octosregland, donde los Ortos reinaban cual manopla de cocina perforada por grandes pelos.
Unos guardas lo detuvieron, le quitaron sus huétiles y sus grandhias, y lo presentaron ante su rey, el Ano-Orbe MacGonnergal. Kron le dijo que tenía muchos problemas, quería volver a su casa y follar brutalmente con sus mascotas, pero su camino estaba lleno de peligros y salmones, por lo que la masturbación anal era su único pasatiempo. MacGonnergal le dijo a Kron que si superaba unas pruebas infernales cual gladiador amariconado, le dejaría proseguir su camino hasta casa, si no, viviría por la eternidad en aquel palacio lleno de prostitutas, drogas y rock n roll por que sí.
A Kron le pareció una oferta razonable y amable, demasiado para su honor, sus cojones y sus smoogens, así que la rechazó y huyó del lugar.
MacGonnergal le observó correr desde su ventana, mientras una lágrima se desprendía de sus húmedos ojos, y se dejaba llevar por su piel hasta morir en sus labios. El vacío que sentía era comparable a el espacio, a la nada, a lo infinito.
Los años pasaron, le echó agallas, había llorado muchas veces, había pasado muchas noches en vela mirando al pasado, pero nunca había tirado la toalla, porque había luchado muchas veces y una batalla más no iba a acabar con él. Así que, con decisión, decidió follarse un erizo para olvidar a Kron.
Una vez más, Kron se disponía a subirse en un cornífero barbudo bicéfalo saltarín para llegar a casa con los pezones a salvo. La mala gente le miraba al pasar por aquella estación de CHURCHmustburnTOWN pero a él le daba igual, su picor de ojo izquierdo era más importante que una cacatúa con anos en vez de ojos. Tras una corta espera de diez eones y cinco cuartos, a Kron le llegó su turno en la estación, y de una fuerte patada con lo que perdió su sombra y lo mandaron a su hogar, Tatooine.
Por el aire se encontró una polla con ruedas que no podía ir por el mar pero iba por el mar, y decidió montarse en ella para llegar más tarde.
En su pueblo fue alabado y aplaudido como un héroe. Ya en casa, Kron se folló a Cýthere, que lo había esperado los tres segundos que duró su épico viaje.
Kron dedicó el resto de sus días a estudiar y recorrer el universo en busca de respuestas, y pudo así conseguir la fórmula de la inmortalidad, capturarlos a todos y hacer muchos otros descubrimientos. Tales proezas llevaron a que se le conociese bajo nombres como Kron El Sabio, Kron Rabo de Hormigón o Chupapollasfosforitas, y a que pasase a la historia como uno de los seres con el pene más largo, y de los más valientes, sabios y fuertes que conoció el Universo.
viernes, 2 de agosto de 2013
La Odisea de Kron, Parte 2 - El Regreso de los No-Héroesbuenounpocosí
Barbastepo gritó algo en arameo y se rascó la nalga frontal, acto seguido puso la flota en dirección al submarino, pero como estaban en un vacío, no conseguían avanzar con los mecanismos de su flota, así que decidieron desnudarse y probar a comerse una rana naranja de color violeta, luego llamaron a Asunción que les trajo unos tripis violeta que estaban del copón y que les pegó un subidón increíble.
En lo que alucinaban y hablaban con Elefantes Rosaditos bonitos llegaron hasta el Submarino Amarillo de Kron, que mostraba un aspecto un tanto mejorado, con lefa por todo el navío como decoración. Desplegaron una manta mórbida sobre el vacío/agua incandescente para reunirse con Kron.
Fueron muchos los gozos y las penas de el re-encuentro, al descubrir ambos lados las pérdidas. El Capitán Barbastepo decidió mandar a dos tripulantes más al submarino, ya que eran tan pocos en él que no podían ni manejarlo. Tras esto se hicieron una pajilla de la amistad, volvieron todos a sus respectivas naves y salieron cagando leches, rumbo al infinito, y si eso, ya, más allá.
Pero esta vez estaba siendo más difícil avanzar, por el camino encontraron cosas horribles,había flores por todos lados y podían ver varios arcoriris, el miedo se hacía notar. Fue entonces cuando el tripulante esquizofrénico se metió el puño en la nariz y lo sacó en forma de nave con sistema de granizado gratuito. De repente el marinero rapero Pepinozzio gritó: ''¡Loca!'' y todos empezar a corretear por la cubierta gritando ''¡Mi polla en tu boca, mi polla en tu boca!'' Aquello era un caos ordenado anárquico pseudo nacional comunista. Fue entonces cuando el Capitán Barbastepo lanzó un elefante de tres cabezas por la ventana, y se encontraron en un planeta con dos islas. Se acercaron a la más cercana para desembarcar y recoger hechos y deshechos.
Decidieron desembarcar porque el día tenía la caja torácica jodida y no podía oler bien la muchedumbre anal que soltaban los rayos infravioletas de la luna. Todos amarraron sus naves con unas cuerdas hechas de pupilas de bebé degollado, todos menos Kron, que prefirió dejar su submarino encima de una palmera.
Kron se arrastró hasta la cima de un falo erecto que había clavado en la playa, para desde allí poder eyacular sobre toda su tripulación. Cuando estuvo arriba se dio cuenta de que ya había alguien eyaculando grandes cantidades de semen fosforito a lo lejos. Decidió mandar a los 3 más tontos y que peor le caían para ver qué coño vagina esteparia era eso. Se presentaron solamente dos voluntarios, así que el Capitán Barbastepo obligó a Kron a ir también. Los tres se adentraron en la isla y se acabaron encontrando con una moza gigantesca. Hablaron con ella, y ésta les dijo que se encontraban en la isla de Brobdingnag, y que la isla vecina era Liliput. Les dijo también que su padre era el presidente electo de la isla, y que los llevaría ante él.
Dirigiéronse felices y tristes a la humilde mansión del susodicho presidente. Cuando llegaron, se quedaron sorprendidos, ya que había un gato lamiéndose las pelotas. Tras hacer varios análisis de su comportamiento y pelar unas patatas, se dieron la vuelta. Lo que vieron les gustó, la isla estaba habitada por gigantes con váginas eléctricas y arneses con pollas moradas enormes.
Éstos al verles tuvieron una tremenda erección y posterior eyaculación brutal, con la cual se abalanzaron sobre ellos, cogiendo a Allop y metiéndoselo por el culo violentamente entre todos. Kron y TolPapo salieron corriendo con los gigantes persiguiéndoles en ponis rosas enanos brillantes.
Cuando Kron y Tol'Papo se acercaron a la playa comenzaron a gritar a sus compañeros para que se preparasen para partir. Kron saltó a su submarino, donde lo esperaban Terabio y Topichitloc. Tol'Papo pudo subirse con él, al igual que algunos otros marineros, entre los que se encontraban el tripulante esquizofrénico y Escatolo. Se alejaron a toda prisa mientras lamentaban las muertes de sus compañeros: Los gigantes habían aplastado las naves con pelotas de algodón de azúcar y se habían llevado a los tripulantes para ingerirlos analmente. No hubo supervivientes aparte de los presentes en el submarino amarillo (unos treinta) y el Capitán Barbastepo, que huyó por su cuenta y formó una compañía de producción pornográfica, pero eso ya no nos es relevante.
Total, que se metieron en otro portal intergaláctico, el llamado portal rectal. Una vez dentro se encontraron un ruiseñor pedante, se despidieron de él y un hombre se rajó las tripas en un intento de demostrar que era capaz de absorber con su segadora de colores todas las microbacterias transparentes de color rojo, de esas que te dicen que te quieren pero que ni si quiera te miran a los ojos cuando estás follando con ellas, las muy capullas.
Observaron que había una isla no muy lejos de allí, por lo que pusieron rumbo opuesto 5 metros y luego viraron de nuevo para ir a aquella extraña isla con forma de vagina gigante mutante y dentada. Kron se asomó por una ventanilla del submarino para mirar hacia su destino. Los perrodragones croaban ultrasonidos en la distancia. La maciza polla de Kron ondeaba al viento, golpeando contra la superficie del navío: “¡Schoomp! ¡Kutralapukitipá!”
Llegaron a la isla cuando anochecía, así que durmieron.
Kron despertó con la polla más dura de lo habitual, así que se desfogó con cada uno de los dormidos compañeros y después los despertó. Les dijo que había hecho magdalenas y que era broma, que no había comida, que le iban a tener que comer el ojete. Los cabreados tripulantes le dieron una buena hostia a Kron, el cual se elevó 13 metros sobre el suelo, desde donde vio otra vez grandes fuentes de semen a lo lejos, al lado de una rata radioactiva voladora que iba sodomizando osos pandareta. Kron se lo dijo a sus coleguis y un grupo de ellos decidió marchar hacia allá. Cuando llegaron, se encontraron con un palacete y con una mujer que se presentó como Sersi y que los invitó a entrar, ofreciéndoles comida y cobijo.
Pero Topichitloc, que era de Ani, era el único que sabía que los daltónicos eran los que veían bien y no como contrariamente se cree, así que decidió quedarse fuera chupando la oreja dorsal de una jirafa hipocondríaca en celo.
El resto una vez dentro fueron expuestos a radioactividad desactivada pasiva desde un pollo monje sin plumasbuenoalgunasi, convirtiéndoles en ballainas gigantes purpúreas.
Topichitloc vio esto, y corrió a avisar a los demás. Kron decidió ir él sólo. Por el camino se encontró con un filosofalo, miembro de una menguante especie de pirolas superinteligentes. El filosofalo (Llamábanlo Marduk Peneastral los Francomesopotámicos, Pierre todos los demás) le explicó a Kron a quién se enfrentaba (Sersi) y cómo enfrentarse a ella: debía mandarle una pic de su polla al móvil, y más magias ocultas.
Total, que se fue pa'l palacete de Sersi. Golpeó la puerta con la ceja varias veces y Sersi abrió la puerta, desprendiendo un agradable olor a bebé en descomposición. Sersi cagó en la oreja de Kron como muestra de hospitalidad, a lo que Kron respondió con un paso de break dance hula hop sardana mesopotámico del siglo XI al ajillo y con un condimento de vómitos visuales envasados al vacío. Luego se dieron un par de besos en sus respectivos genitales y entró a casa de Sersi.
La dama le ofreció tomar un baño de batido de pollas saladas, a lo que Kron la respondió que antes debería hacerla una mamada a 3 manos y 1 codo y soltar a sus tripulantes.
Esta aceptó pero solo si le manda una foto-pene.
Kron se hizo la foto y se la mandó por SMS a Sersi, después le obligó a comerse un chirrido metálico y jurar por su cremallera que no haría nada malo. Sersi siguió todas las instrucciones sin oponerse ni vascuense, y pronto había una manada de tripulantes y cosplayers que habían vuelto a sus formas originales.
Entonces Kron avisó a los demás tripulantes con señales de humo morse parsel, y les explicó que Sersi estaba haciendo un banquete nauseabundo compuesto por ojos en almíbar con isótopos de ano estomacal al remojo de peatones en estado de shock y sufriendo traumatismo encefálico encevaginal. Todos, menos Topichicloc que al principio refunfuñó rebuznos cual gato en cinta americana pero finalmente fue dando saltitos de conejito eufórico-palote, disfrutaron de la cena-merienda mediodesayunano dando palmas virtuosas con las nalgas sobre bueyes mutantos afrodisiacos.
Se pasaron ahí un mes, pero despues de tanto vicio, le dijeron a Sersi que deseaban marchar a sus respectivos hogares. Sersi habló a solas con Kron, informándole de que sus bolas chinas parlantes le dijeron que correrían peligro, y que mejor hablasen con un sabio que les aconsejaría. Le dijo también que, tristemente, había muerto, así que tendrían que ir al Mundo de los Muertos, también llamado Infierno, Descomposilandia y muchos nombres más, a ofrecerle alcohol y sangre de cabrácano para que les aconsejase en su viaje.
Terabio esnifó espuma de afeitar y se concentró para crear un sobreviraje anal brutal bestial astral y ancestral y en su ojete apareció la puerta de Hades, que les conduciría al infierno. Todos entraron, y Terabio, que no quería quedarse solo, intentó entrar por su propio ojete, creando así un bucle infinito en su cuerpo y cerrando esa entrada al inframundo.
En aquél lugar sonaba Isidisi, aironmaiden, Lludaspries y demás música infernalmente arcoiricoica. So montaron en unas tablas de surfskate y fueron haciendo el pino sobre olas de lava y semen calentitoperonodemasiadoquemequemo. Kron llegó a un lugar de su agrado y se dispuso a hacer el ritual necesario. Cuando hubo acabado, se acercaron miles de espíritus para beber la mezcla y así poder hablar con Kron. Entre éstos Kron reconoció a algunos viejos conocidos, como al Cap. Ullín, João, la abuela del poni (que le explicó que había muerto meses después de marchar él), Gato (que le pasó un poco de la Priva Celestial), Quakeguy, One-Car-Lost y muchos otros marineros muertos. Encontróse también a Kromo, su difunto primo gemelo, y finalmente al legendario Finn-Golfín Rabo de Ladrillo, su maestro, maese, sensei e incluso padre adoptivo. Él le había enseñado todo lo que sabía y le había contado los mitos y leyendas de RandomHardcore, con lo cual estaba orgulloso de las proezas de Kron. Se despidieron y Kron por fin divisó al espectro del sabio a unos metros de él. Kron hizo un sprint de 3,89 cm (su record) antes de caer desfallecido. Por suerte el padre-tío-hermano de Terabio estaba allí y le revivió a base de arrastrarle el pezón por la boca, echando sobre él espeluznantes cantidades de un líquido parecido a leche, pero que olía a una mezcla entre polvo, ano de rinoceronte, calcetín muerto, corazón de bebé y pezuña en almíbar.
El espectro, llamado Ortusprofondus, tenía un aspecto de costras y escamas con ensalada muy apetecible, pero olía a flores y eso no molaba. Kron le pidió que le ayudase a volver a casa, y este a cambo de un bukakke refinado con trazas de cacahuete le profetizó sus desventuras entre anos y pastores lañosos. Le dijo que tendría que pasar por una extraña isla de vaginas con alas que cantaban ópera-reggaetonto, que cuando fuera a casa se habrían follado a su novieta 224 personas (hombres, mujeres, niños y ancianos) y que encima llegaría solo, ni su sombra llegaría con él, en un gran pene con ruedas que no podía ir por el mar pero iba por el mar. Además se le caería la ceja izquierda, cosa que traumatizó a Kron.
Kron le dio las gracias y regresó con sus compañeros al submarino. Concentraron la energía para marchar usando sus falos, anos y un par de jalapeños y se marcharon lejos.
Navegaron unos cuantos días, con el único pasatiempo de depilarse los pelos de los cojones a bocados unos a otros, hasta que divisaron una isla a lo lejos. Kron sabía que esa isla era la que le había dicho Ortusprofondus, la de las vaginas con alas, así que hizo una performance de ballet mientras tocaba la gaita con un vibrador de ano metido en el pómulo occipital para poder tener mejores vibraciones. Después de tocar unas 476 canciones (477 quizás) se bajó la bragueta y ordenó que desembracaran para hacer un descanso. Aquél sitio olía a almeja que tiraba pa'trás, además se dieron cuenta que no era la isla que buscaban, y que solo había un radiocassete con pilas alcalinas penicilinas poniendo la radio. Perdidos y desubicados decidieron volver a la isla de Sersi a pedirla unas mamadas y ya si eso, algo de ayuda.
Cuando llegaron, Sersi y sus criadas les montaron una fiesta de golondrinas y dildos-vaso.
La fiesta fue un desfase, había coca, spiz, alcohol, jachís, cristal, incluso metanfetamina. Pero a Kron no le afectaban las drogas, así que se aprovechó sexualmente de todos sus compañeros antes de jugar a un escondite inglés y metérsela del revés en la boca a un danés para quitarse todo el estrés.
Tras la farranda todos tuvieron que partir, y la tripulación que se sentía gravemente rofanada, decidió tomarse un zumitopito de naranja verde atómica, para que se les pasase la resaca y el post colocón. Así pusieron rumbo de nuevo a casa.
En su viaje hubo turbulencias y tuvieron que cambiar el rumbo, atravesando un portal que olía a celulosa.
En lo que alucinaban y hablaban con Elefantes Rosaditos bonitos llegaron hasta el Submarino Amarillo de Kron, que mostraba un aspecto un tanto mejorado, con lefa por todo el navío como decoración. Desplegaron una manta mórbida sobre el vacío/agua incandescente para reunirse con Kron.
Fueron muchos los gozos y las penas de el re-encuentro, al descubrir ambos lados las pérdidas. El Capitán Barbastepo decidió mandar a dos tripulantes más al submarino, ya que eran tan pocos en él que no podían ni manejarlo. Tras esto se hicieron una pajilla de la amistad, volvieron todos a sus respectivas naves y salieron cagando leches, rumbo al infinito, y si eso, ya, más allá.
Pero esta vez estaba siendo más difícil avanzar, por el camino encontraron cosas horribles,había flores por todos lados y podían ver varios arcoriris, el miedo se hacía notar. Fue entonces cuando el tripulante esquizofrénico se metió el puño en la nariz y lo sacó en forma de nave con sistema de granizado gratuito. De repente el marinero rapero Pepinozzio gritó: ''¡Loca!'' y todos empezar a corretear por la cubierta gritando ''¡Mi polla en tu boca, mi polla en tu boca!'' Aquello era un caos ordenado anárquico pseudo nacional comunista. Fue entonces cuando el Capitán Barbastepo lanzó un elefante de tres cabezas por la ventana, y se encontraron en un planeta con dos islas. Se acercaron a la más cercana para desembarcar y recoger hechos y deshechos.
Decidieron desembarcar porque el día tenía la caja torácica jodida y no podía oler bien la muchedumbre anal que soltaban los rayos infravioletas de la luna. Todos amarraron sus naves con unas cuerdas hechas de pupilas de bebé degollado, todos menos Kron, que prefirió dejar su submarino encima de una palmera.
Kron se arrastró hasta la cima de un falo erecto que había clavado en la playa, para desde allí poder eyacular sobre toda su tripulación. Cuando estuvo arriba se dio cuenta de que ya había alguien eyaculando grandes cantidades de semen fosforito a lo lejos. Decidió mandar a los 3 más tontos y que peor le caían para ver qué coño vagina esteparia era eso. Se presentaron solamente dos voluntarios, así que el Capitán Barbastepo obligó a Kron a ir también. Los tres se adentraron en la isla y se acabaron encontrando con una moza gigantesca. Hablaron con ella, y ésta les dijo que se encontraban en la isla de Brobdingnag, y que la isla vecina era Liliput. Les dijo también que su padre era el presidente electo de la isla, y que los llevaría ante él.
Dirigiéronse felices y tristes a la humilde mansión del susodicho presidente. Cuando llegaron, se quedaron sorprendidos, ya que había un gato lamiéndose las pelotas. Tras hacer varios análisis de su comportamiento y pelar unas patatas, se dieron la vuelta. Lo que vieron les gustó, la isla estaba habitada por gigantes con váginas eléctricas y arneses con pollas moradas enormes.
Éstos al verles tuvieron una tremenda erección y posterior eyaculación brutal, con la cual se abalanzaron sobre ellos, cogiendo a Allop y metiéndoselo por el culo violentamente entre todos. Kron y TolPapo salieron corriendo con los gigantes persiguiéndoles en ponis rosas enanos brillantes.
Cuando Kron y Tol'Papo se acercaron a la playa comenzaron a gritar a sus compañeros para que se preparasen para partir. Kron saltó a su submarino, donde lo esperaban Terabio y Topichitloc. Tol'Papo pudo subirse con él, al igual que algunos otros marineros, entre los que se encontraban el tripulante esquizofrénico y Escatolo. Se alejaron a toda prisa mientras lamentaban las muertes de sus compañeros: Los gigantes habían aplastado las naves con pelotas de algodón de azúcar y se habían llevado a los tripulantes para ingerirlos analmente. No hubo supervivientes aparte de los presentes en el submarino amarillo (unos treinta) y el Capitán Barbastepo, que huyó por su cuenta y formó una compañía de producción pornográfica, pero eso ya no nos es relevante.
Total, que se metieron en otro portal intergaláctico, el llamado portal rectal. Una vez dentro se encontraron un ruiseñor pedante, se despidieron de él y un hombre se rajó las tripas en un intento de demostrar que era capaz de absorber con su segadora de colores todas las microbacterias transparentes de color rojo, de esas que te dicen que te quieren pero que ni si quiera te miran a los ojos cuando estás follando con ellas, las muy capullas.
Observaron que había una isla no muy lejos de allí, por lo que pusieron rumbo opuesto 5 metros y luego viraron de nuevo para ir a aquella extraña isla con forma de vagina gigante mutante y dentada. Kron se asomó por una ventanilla del submarino para mirar hacia su destino. Los perrodragones croaban ultrasonidos en la distancia. La maciza polla de Kron ondeaba al viento, golpeando contra la superficie del navío: “¡Schoomp! ¡Kutralapukitipá!”
Llegaron a la isla cuando anochecía, así que durmieron.
Kron despertó con la polla más dura de lo habitual, así que se desfogó con cada uno de los dormidos compañeros y después los despertó. Les dijo que había hecho magdalenas y que era broma, que no había comida, que le iban a tener que comer el ojete. Los cabreados tripulantes le dieron una buena hostia a Kron, el cual se elevó 13 metros sobre el suelo, desde donde vio otra vez grandes fuentes de semen a lo lejos, al lado de una rata radioactiva voladora que iba sodomizando osos pandareta. Kron se lo dijo a sus coleguis y un grupo de ellos decidió marchar hacia allá. Cuando llegaron, se encontraron con un palacete y con una mujer que se presentó como Sersi y que los invitó a entrar, ofreciéndoles comida y cobijo.
Pero Topichitloc, que era de Ani, era el único que sabía que los daltónicos eran los que veían bien y no como contrariamente se cree, así que decidió quedarse fuera chupando la oreja dorsal de una jirafa hipocondríaca en celo.
El resto una vez dentro fueron expuestos a radioactividad desactivada pasiva desde un pollo monje sin plumasbuenoalgunasi, convirtiéndoles en ballainas gigantes purpúreas.
Topichitloc vio esto, y corrió a avisar a los demás. Kron decidió ir él sólo. Por el camino se encontró con un filosofalo, miembro de una menguante especie de pirolas superinteligentes. El filosofalo (Llamábanlo Marduk Peneastral los Francomesopotámicos, Pierre todos los demás) le explicó a Kron a quién se enfrentaba (Sersi) y cómo enfrentarse a ella: debía mandarle una pic de su polla al móvil, y más magias ocultas.
Total, que se fue pa'l palacete de Sersi. Golpeó la puerta con la ceja varias veces y Sersi abrió la puerta, desprendiendo un agradable olor a bebé en descomposición. Sersi cagó en la oreja de Kron como muestra de hospitalidad, a lo que Kron respondió con un paso de break dance hula hop sardana mesopotámico del siglo XI al ajillo y con un condimento de vómitos visuales envasados al vacío. Luego se dieron un par de besos en sus respectivos genitales y entró a casa de Sersi.
La dama le ofreció tomar un baño de batido de pollas saladas, a lo que Kron la respondió que antes debería hacerla una mamada a 3 manos y 1 codo y soltar a sus tripulantes.
Esta aceptó pero solo si le manda una foto-pene.
Kron se hizo la foto y se la mandó por SMS a Sersi, después le obligó a comerse un chirrido metálico y jurar por su cremallera que no haría nada malo. Sersi siguió todas las instrucciones sin oponerse ni vascuense, y pronto había una manada de tripulantes y cosplayers que habían vuelto a sus formas originales.
Entonces Kron avisó a los demás tripulantes con señales de humo morse parsel, y les explicó que Sersi estaba haciendo un banquete nauseabundo compuesto por ojos en almíbar con isótopos de ano estomacal al remojo de peatones en estado de shock y sufriendo traumatismo encefálico encevaginal. Todos, menos Topichicloc que al principio refunfuñó rebuznos cual gato en cinta americana pero finalmente fue dando saltitos de conejito eufórico-palote, disfrutaron de la cena-merienda mediodesayunano dando palmas virtuosas con las nalgas sobre bueyes mutantos afrodisiacos.
Se pasaron ahí un mes, pero despues de tanto vicio, le dijeron a Sersi que deseaban marchar a sus respectivos hogares. Sersi habló a solas con Kron, informándole de que sus bolas chinas parlantes le dijeron que correrían peligro, y que mejor hablasen con un sabio que les aconsejaría. Le dijo también que, tristemente, había muerto, así que tendrían que ir al Mundo de los Muertos, también llamado Infierno, Descomposilandia y muchos nombres más, a ofrecerle alcohol y sangre de cabrácano para que les aconsejase en su viaje.
Terabio esnifó espuma de afeitar y se concentró para crear un sobreviraje anal brutal bestial astral y ancestral y en su ojete apareció la puerta de Hades, que les conduciría al infierno. Todos entraron, y Terabio, que no quería quedarse solo, intentó entrar por su propio ojete, creando así un bucle infinito en su cuerpo y cerrando esa entrada al inframundo.
En aquél lugar sonaba Isidisi, aironmaiden, Lludaspries y demás música infernalmente arcoiricoica. So montaron en unas tablas de surfskate y fueron haciendo el pino sobre olas de lava y semen calentitoperonodemasiadoquemequemo. Kron llegó a un lugar de su agrado y se dispuso a hacer el ritual necesario. Cuando hubo acabado, se acercaron miles de espíritus para beber la mezcla y así poder hablar con Kron. Entre éstos Kron reconoció a algunos viejos conocidos, como al Cap. Ullín, João, la abuela del poni (que le explicó que había muerto meses después de marchar él), Gato (que le pasó un poco de la Priva Celestial), Quakeguy, One-Car-Lost y muchos otros marineros muertos. Encontróse también a Kromo, su difunto primo gemelo, y finalmente al legendario Finn-Golfín Rabo de Ladrillo, su maestro, maese, sensei e incluso padre adoptivo. Él le había enseñado todo lo que sabía y le había contado los mitos y leyendas de RandomHardcore, con lo cual estaba orgulloso de las proezas de Kron. Se despidieron y Kron por fin divisó al espectro del sabio a unos metros de él. Kron hizo un sprint de 3,89 cm (su record) antes de caer desfallecido. Por suerte el padre-tío-hermano de Terabio estaba allí y le revivió a base de arrastrarle el pezón por la boca, echando sobre él espeluznantes cantidades de un líquido parecido a leche, pero que olía a una mezcla entre polvo, ano de rinoceronte, calcetín muerto, corazón de bebé y pezuña en almíbar.
El espectro, llamado Ortusprofondus, tenía un aspecto de costras y escamas con ensalada muy apetecible, pero olía a flores y eso no molaba. Kron le pidió que le ayudase a volver a casa, y este a cambo de un bukakke refinado con trazas de cacahuete le profetizó sus desventuras entre anos y pastores lañosos. Le dijo que tendría que pasar por una extraña isla de vaginas con alas que cantaban ópera-reggaetonto, que cuando fuera a casa se habrían follado a su novieta 224 personas (hombres, mujeres, niños y ancianos) y que encima llegaría solo, ni su sombra llegaría con él, en un gran pene con ruedas que no podía ir por el mar pero iba por el mar. Además se le caería la ceja izquierda, cosa que traumatizó a Kron.
Kron le dio las gracias y regresó con sus compañeros al submarino. Concentraron la energía para marchar usando sus falos, anos y un par de jalapeños y se marcharon lejos.
Navegaron unos cuantos días, con el único pasatiempo de depilarse los pelos de los cojones a bocados unos a otros, hasta que divisaron una isla a lo lejos. Kron sabía que esa isla era la que le había dicho Ortusprofondus, la de las vaginas con alas, así que hizo una performance de ballet mientras tocaba la gaita con un vibrador de ano metido en el pómulo occipital para poder tener mejores vibraciones. Después de tocar unas 476 canciones (477 quizás) se bajó la bragueta y ordenó que desembracaran para hacer un descanso. Aquél sitio olía a almeja que tiraba pa'trás, además se dieron cuenta que no era la isla que buscaban, y que solo había un radiocassete con pilas alcalinas penicilinas poniendo la radio. Perdidos y desubicados decidieron volver a la isla de Sersi a pedirla unas mamadas y ya si eso, algo de ayuda.
Cuando llegaron, Sersi y sus criadas les montaron una fiesta de golondrinas y dildos-vaso.
La fiesta fue un desfase, había coca, spiz, alcohol, jachís, cristal, incluso metanfetamina. Pero a Kron no le afectaban las drogas, así que se aprovechó sexualmente de todos sus compañeros antes de jugar a un escondite inglés y metérsela del revés en la boca a un danés para quitarse todo el estrés.
Tras la farranda todos tuvieron que partir, y la tripulación que se sentía gravemente rofanada, decidió tomarse un zumitopito de naranja verde atómica, para que se les pasase la resaca y el post colocón. Así pusieron rumbo de nuevo a casa.
En su viaje hubo turbulencias y tuvieron que cambiar el rumbo, atravesando un portal que olía a celulosa.
miércoles, 31 de julio de 2013
La Odisea de Kron, Parte 1 - Un Viaje Semi-Esperado
Hace un tiempo, en un lugar algo lejano cuyo nombre me acuerdo perfectamente y era Píchaca, había un Rey, pero no uno cualquiera, era el rey con la polla más grande de la Isla; pero bueno, a lo que íbamos... Mari-Kron Jum II se llamaba, pero prefería que le llamasen Chupapollasfosforitas o Kron.
Kron era un héroe de guerra de la apoteósica Líadaparda, bueno, realmente lo único que hizo fue masturbarse y hacer caballitos de madera con una navaja y un falo-mástil de barco, pero al menos sobrevivió.
¡Que es coña! Este es el viejo Kron de siempre. Después de su travesía a través del hiperespacio para descubrir la secreta receta de la abuela, Kron debía volver a casa. Para hacerlo, se unió a las filas de un submarino sobremarino amarillo capaz de atravesar portales intergalácticos e interdimensionales. Su navío formaba parte de una pequeña flota de otros alocados vehículos miembros del transporte púb(l)ico intertempoespacial.
Kron sabía que el viaje por el embravecido mar iba a ser duro, desde el primer momento el submarino iba dando volteretas verticales esquivando las peligrosas tormentas marinas y las corrientes alternas acuática circuncidadas creadas por la mucosa de tortuga ninja. Aún así, Kron podría entretenerse masturbándose apretado entre sus camaradas.
Uno de estos días una fuerte tormenta in-vitro mortal hizo que el submarino llegara a la Isla de Los Cojones, lugar habitado por grandes glandes guantes gordos ovalados, que se hacían llamar Cojonianos. Allí se encontraba un tesoro-tesplata escrotal, que los Cojonianos custodiaban celosamente y con envidia. A Kron se la sudaba el botín, él sólo quería llegar a casa a salvo. Los avaro-macarrones de sus compañeros, sin embargo, sí lo querían, para masturbarse y correrse sobre él.
Así, la flota de submarinos aparcó en la Isla de Los Cojones.
Kron, gritándole hechizos mayas a sus compañeros, insistía en que era una locura, y mientras lo decía vio que los cojonianos estaban armándose brutalmente y suavemente con puños americojetes.
Una batalla campal comenzó, a lo que llegaron Antidisturbios con Porras-falos-porros de defensa, acabando estos con gran parte de la tripulación de Kron, que huyó rápidamente a lomos de una tortuga mitad caracol con los supervivientes.
De las diezicienta navíos que tenían, quedaron solamente veinte. Estos zarparon sin prisa ni palánganos, atravesando siete dimensiones de golpe. Encontráronse pues con el planeta de los falófagos.
El planeta de los falófagos estaba habitado por unos seres que se dedicaban a chuparse los falos unos a otros sádicamente. La lefa de sus falos hacía que se quedasen drogadísimos y que su memoria se volviese puta mierda. Al segundo de a bordo del segundo navío de la segunda flota de Kron le entró un ataque extremo de falofobia, a lo que reventó en mil pedazos llenando todo de vísceras, semen y galletitas saladas, cosa que odiaban los habitantes.
Los falófagos no se inmutaron, siguieron chupando polla. De sus narices, sin embargo, salió un líquido anaranjado que gustosamente absorbió las vísceras. Mientras esto ocurría, a algunos compañeros de Kron les entró sed de rabo, y se unieron a la chupada masiva planetaria.
Kron, que se había quedado esperando a sus compañeros mientras se follaba melones en el lomo de la tortuga, se percató de que estaban tardando demasiado, así que decidió pintarse los labios e ir a ver si sus compañeros estaban bien. Por el camino encontró un puesto de perritosgatitos calientesfríos, a lo que compró ninguno y paso de largo. Cuando llegó al descampado montarroñoso donde se encontraban, se quedó fascinado a la vez que asqueado.
Intentó convencer a los otros pasajeros y tripulantes de que dejasen de mamarla tanto, ya que tenían que zarpar. Éstos no respondieron, así que Kron sacó su polla, reforzada con acero, y porculó a todos los habitantes del planeta y a los tripulantes encantados. Acabado esto, volvió al submarino a pedir ayuda a la tortuga, a su nuevo amigo Terabio y a cualquier otro tripulante.
Estos aún no habían probado el falo de falófago, pero sentían curiosidad y querían probarlos. Kron les advirtió que no lo hicieran, que si lo hacían él mismo les arrancaría los pezones con su frente.
Finalmente consiguió llevar a los ahora droganodictos de falos de vuelta al submarino, atados de los cojones con ramas de espigas, así, tras 4 minutos y 36 segundos se les pasó el colocón. A todos menos a uno que se bebió medio bote de Romilar sin haber desayunado. Este último era el timonel, cuando se hubo recuperado, la flota zarpó, rumbo a alguna otra dimensión.
Tras visitar varias dimensiones y unos cuantos arrecifes de bayas ¡vaya! vallas, vieron al final de un túnel interdimensional una isla que parecía muy cuqui. La tropa se preparó para desembarcar.
Al final decidieron quedarse un día de descanso para menguar la resaca que les provocaban los viajes interdimensionales.
Al día siguiente desembarcaron Kron y 12 apóstoles que se encontraron metidos en un baúl navegando a la deriva por el mar. Así los 13,5 valientes se adentraron en la hermosa isla. Llegando a lo que aparecía un asentamiento de alguna clase de ser vivo encontraron un cartel que decía: ''Aquí vive en Anóclope Penetrafio''. El cartel hablaba de la cueva que había al lado del mismo. Los tripulantes se adentraron en ella, y comieron unos pocos huesos de mantel y bebieron un sorbo cada uno del licor seminal que se encontraba en ella, ya que estaban exhaustos.
Al rato, entraron en la cueva flamencabras pétridas, seguidas por su pastor, que era Penetrafio. Penetrafio era un anóclope; un hombre colosal con un ano, completamente redondo y espantoso, sobre su nariz, en vez de ojos. Kron y sus compañeros, entre los cuales estaban la tortuga y Terabio, se escondieron en el fondo de la cueva, asustados. Penetrafio se sentó en su teléfono forzadamente y se masturbó, corriéndose después en su ano. Kron, Terabio y los demás quedaron asqueados a la vez que excitados cuando vieron cómo Penetrafio absorbía la lefa por el ojete de su frente.
Con estas, el anóclope se tiró un pedoructo y salpicó a todos los presente, incluido su rebano de marmotas sifilicosas moderadamente grandes. Después empujó un gran testículo de plastelina y taponó la entrada.
Penetrafio encendió una hoguera utilizando mocos y buenos modales. La luz inundó la cueva entera, revelando a nuestros protagonistas. Penetrafio los vió (los anóclopes son capaces de ver a través del ano de su frente), y tras emitir un cántico-berrido tirolés de sorpresa sin moverse, se incorporó, y dirigiéndose a ellos, gritó:
"¡Por los cojones de Poseidón! ¿¡Qué repámpanos hacéis en mi templo del amor!?"
Penetrafio se comió una gacela. Kron, que estaba más cachondo que un feto, intentó penetrar al anóclope, y tras comprobar que su ano era demasiado grande, se comió una uva y volvió a donde estaba.
Lo que no sabía era que esa uva era la mujer de Penetrafio, así que este furioso cogió a 25 espectantes japoneses que miraban con cámaras de fotos y se los comió, acto seguido agarró por el falo a Mela y Chupas, dos marineros de Kron, los empaló con una palmera de estropajo, les vomitó por las cuentas oculares, les echó un poquito de sal y se los cenó.
Acabada su cena, se fijó en los demás, y les preguntó que quienes eran. Los camaradas de Kron estaban todos muy asustados, pero él tenía experiencia con Legos, así que dio un paso al frente y se presentó:
'Me llamo João Recesvinto II de Laz Heraz.' Este nombre era el de la tortuga, que no se ofendió, si no que soltó la carcajada que tenía enganchada en la garganta desde hacía tiempo y amuebló sus glúteos faciales.
'Me gustas, a ti te comeré el último.' le respondió Penetrafio, antes de bailar la macarena egipcia retrotransversal zurda.
El baile lo dejó reventado, así que decidió desmayarse recitando unos sonetos to' guapos que había escrito el padre-primo-hermano de la tía del nieto ciego del diplodocus con diarrea ocular brütal. Al final se quedó dormido sobre una lámpara hecha con cojones de rinoceronte. Kron y los demás se pasaron toda la noche jugando al parchís edición especial premium deluxe limited edition megachupiguay piruleta, mientras Kron ideaba en su cabeza/sobaco un plan para salir de allí sin ser devojeteados.
No consiguió idear ningún plan, así que se lo comentó a sus amigos. Todos concluyeron que debían matar al coloso, y estaban a punto de hacerlo, cuando de pronto Terabio se convirtió en tarta de nata y les dijo en binario usando código morse que si lo mataban no podrían salir, que era mejor hacerle un goatse en el ano de su frente. Terabio volvió a su forma normal y todos aceptaron su sugerencia.
Al día siguiente se prepararon para efectuar su metafísico plan. Llevaron a cabo un ritual satánicobudista para tener más chi acumulado y se pusieron a ello. Kron ofreció al anóclope un poco de lefa, a lo que Penetrafio respondió que sí, que nunca había probado la lefa de humano, solo la de toro. Kron empezó a masturbarse con una rama que había encontrado en el suelo, y después de medio segundo, eyaculó. Pero eyaculó sobre el ano de su frente, dejándole ciego.
Entre gemidos, orgasmos y Penetrafio se lanzó rodando por la cueva, derribando la entrada y un pequeño sapo albino que había allí bebiendo Té. Se sacó el rabo y empezó a hacer salir a su rebano de marmotas tocándoles por encima con el falo para cazar a Kron y los demás.
Nuestros protagonistas, que creían que librarse del anóclope sería más difícil, comenzaron a correr hacia la salida contentos, pero Penetrafio aplastó a uno con su rabo.
Se limpió el semen del ojete, con lo cual veía. Los supervivientes tuvieron que saltarle a la cara y desgarrarle el esfíncter, haciéndole así un goatse y dejándolo despedorribosacárido y ciego de por vida. Salieron pitando tras esto, porque además los gritos de Penetrafio habían alertado a su primo Polienfermo, que vivía cerca.
En realidad Polienfermo no suponía ningún peligro, ya que era más tranquilo que la pestaña de una oruga. Los valientes héroes consiguieron llegar al submarino, donde se encontraron con una orgía de barro. Cuando miraron a tierra, vieron a Penetrafio intentando cantar en falsete una triste nana, mientras Polienfermo se pintaba el ombligo.
Kron gritó a Penetrafio:
'¡Eeeeooo saco la picha y te meooooooo!'
El anócople rabioso y excitado comenzó a lanzarles naranjes semi-gigantes, lo que provocó inmensos tsunamis que estos surfearon con el submarino. La flota se puso a explorar un poco más por la dimensión, pero parecía que sólo era un infinito océano con islas habitadas por gigantes con anos extra en partes de sus cuerpos, como el ombligo o el papiro.
Asique decidieron irse a otra, volando a través de un portal. Pero este portal era especial, contenía trazas de cacahuetes, y además efectuaba eclipses oculares a quien quiera que or allí pasara. A Kron le dio un ataque de eclipse y se quedó ciego durante un pequeño rato, cuando abrió los ojos se encontró en un diorama que se alejaba del resto de la flota con una dirección ortognal.
De repente un semítico resplandor redujo la intensidad de voltaje de sus cojones y apareció en un supermercado lleno de moscas alfombra mutantes con penes en vez de ojos. Tuvo que abrirse paso entre las moscas alfombra y salir del supermercado. En el parking amoratado estaba, mal aparcado, el submarino.
Kron se reunió con los supervivientes del viaje, eran cuatro: Terabio, João la tortuga, el timonel Topichitloc (que también era un príncipe azteca, aparte de hoyunosexual) y por último estaba el Cap. Ullín, que era una pulga con aires de célula madre. Kron se alegró de verlos, y para demostrar su cariño decidió arrancarle tres cejas a cada uno para después cocinarlas y hacer un delicioso pudding de ceja al rotulador alicatado. Cuando terminaron de cenar aquel asqueroso manjar trazaron un plan con lefa mitológica en las costillas de Terabio, en el que explicaban la teoría de la relatividad y cómo volver a tomar rumbo de vuelta a casa.
Una vez trazado y repasado el plan, arrancaron motores. Avanzaron a ritmos de deuterón, ya que Topichitloc estaba espasmoso debido al movimiento vibratorio de los pacmans de su esternocleidomastoideo.
Sin darse cuenta aparecieron dentro de un acelerador de partículas que aceleraba submarinos. Para poder salir de semejante follón tenían que crear entre los 4 un agujero de gusano a partir de la energía de sus falos. Así, se desnudaron todos y concentraron la energía del sol-anal en la punta de sus falos, proyectando dicha energía en forma de onda semen vital kameha, creando así dicho portal.
Aceleraron a toda pastilla y atravesaron el portal, que les llevó a el mundo de los vinilos polihédrico-heterocuánticos.
Allí se encontraron a Trotsky, y Terabio le dijo: "Eh, Trotsky, ¿has visto el accidente?" Trotsky, confundido, negó con la cabeza, "¿Qué accidente?" Entonces Terabio sacó algo de su ombligobolsillo mientras decía "El de mi piolet en tu frente xdxdxdxd lol jejejejeje xd" Entonces lo mató, lo violó, le robó, le pintó las pestañas, le depiló los sobacos y siguieron con su camino.
Por el camino Kron se tropezó con una piedra-moco intergaláctica, torciéndose así el tobillo y quedando minusválido por 3,5 segundos. João se ofreció a llevar a Kron sobre su caparazón, cual veloz galgo. Este, emocionado, saltó encima de la tortuga, aplastándole y matándole mientras todos sus órganos salían disparados en todas direcciones. Los otros cuatro lloraron -0.135 milenios ^ -1.3. Iban a llorar más, pero de pronto a Terabio le saltó un facehugger rosado a la cara. Se le calló al rato, y como no presentaba ningún síntoma, lo olvidaron y siguieron.
Fue entonces cuando el Cap. Ullín desveló que en realidad las tijeras se tienen que usar para quitarse los orzuelos de la oreja. Kron, asustado, se desnudó y se frotó con piscolabis de ballena sintecho portadora de sífilis y demás herramientas de trabajo. En un acto de valentía Ullín cogió las tijeras y comenzó a rebanarse las orejas cual cerdo apoteósico protestante, para que los demás vieran como se hacía. El resto pasó de él y tomaron la ruta del cartelito fosforito brillante que ponía ''Camino a Ato Mar Porculo''. El Capitán se sonrojó y dando tumbos clamó y exclamó para que volviesen. Eventualmente lo hicieron, y entraron todos de nuevo en su poderoso navío para viajar a cualquier otro lugar.
Terabio, que no creía en las leyes de la física, se convirtió de golpe en un líquido que flotaba y que estaba a una temperatura de -1 farenheit. Los demás gritaron como bebés eunucos sin lengua.
Levaron chanclas y pusieron rumbo a donde les saliera de los cojones purpúreos, a toda máquina de matar. Por el camino pararon en una churrería fálica a tomar unos jamones asiáticos de plástico fecal.
Gracias a la comida, Terabio pudo volver a su forma original. Siguieron su camino, pero la comida y las condiciones del viaje (se encontraban ahora entre nubes de programación juanpomposa) les crearon una inmensa sed, y no les quedaba nada para beber. Fue entonces cuando Kron pronunció sus famosas palabras:
“¡Un refrigerio! Mi virginidad nasal por un refrigerio.”
Los demás le ignoraron, estaban demasiado ocupados con las cerezas de la frente de sus ombligos, así que Kron se aclaró la garganta y espetó “¡Que tengo sed!”
De pronto la tripa de Terabio reventó, y salió el Kool-Aid Man, exclamando su famoso '¡Oh Yeah!' y ofreciéndoles un vaso de Kool-Aid fresquito a cada uno. Después de que Terabio recompusiese, compusiese y descompusiese los sushis de su barriga, se sentaron todos en círculo y disfrutaron de la bebida.
De la bebida salió disparado un gnomo de la pasta de dientes que empezó a gritar en un idioma que era una mezcla entre árabe y élfico, de pronto se sacó una linterna del recto y con ella masacró a hostias a Ullín, que chocó contra el suelo mientras sus cejas se desangraban una especie de plasma microbacteriana con orgullo congestionado. Terabio implosionó de la rabio, lo cual hizo a Kron levantarse para darle una buena hostia por gritar. La onda expansiva de la hostia provocó que el Gnomo se transformase en un Uniojetenio Dorado con una gran vagina en la espalda.
Mientras tanto, al resto de la flota le iba todo viento en popa. El líder de la flota completa, el Capitán Barbastepo, miró a su escuadra de navíos desde la cristalera del suyo propio. Desde que el submarino del Capitán Ullín se había perdido, habían llegado a su destino dos naves, con lo cual quedaban en la flota 17 navíos, sin contar el desaparecido. Entre ellos se encontraban el Águila Centenaria y la nave de Seccom Masada. Dio tres piruetas y media hasta la proa de su embarcación, y avistó el pedrusco que había flotando en medio de la nada, en la dimensión a la que acaban de llegar. Se dirigieron a la isla cantando sonetos entrecruzados con sátiras sobre los puntiagudos falos de el rotulador de la prima de el tripulante esquizofrénico. Cuando llegaron pudieron ver que la isla tenía una gran muralla hecha de pezones relucientes de camello, esto sorprendió a todos menos a un halcón-jirafa que decía ser Julio César en versión infrarrojo con toques de canela incluídos en el precio sin contar las agujas para pintar.
Hicieron una fila indiajaponesa, se cogieron los falos con las manos y se introducieron a la nueva aventura, con Barbastepo en la 13ª posición, por si las moscas alienígenas atacaban de nuevo.
Les abrió las puertas el mismísimo Lord Anoabismal, que podía controlar los portales intergalácticos e interdimensionales a su merced. Resulta que ese ilsasteroide era su morada, donde vivía con sus hijos bastardos e incestuosos. Ofreció cobijo a los tripulantes, puesto que había oído hablar mucho del Capitán Barbastepo y le tenía un profundo respeto, ya que el primoabuelo de éste había sido nada más y nada menos que el Capitán Memo.
Barbastepo le explicó su situación, y tras unos cuantos ritos sexuales, Anoabismal empezó a eructar y tirarse pedos dentro de un pulmón de cerdo infernal, luego lo cosió con piel se polla granuda y le dijo a Barbastepo:
"Úsalo con sabiduría y con la polla dura."
Todos se fueron corriendo y riendo como gansillos sin darle las gracias a Anoabismal, cual se tiró un cuesco enorme que ayudó a la flota a volver a casa sanos y salvos. La flatulencia no sólo empujó la flota suavemente, si no que disolvió un agujero de gusano en el vacío verdeamarillo de la dimensión de Anoabismal, para que la flota saliese a través de él, rumbo a sus hogares.
Ya podían ver su hogar de lejos, con forma de vagina gigante. Pero fue entonces cuando el tripulante esquizofrénico decidió que era una buena idea meter sus cojones dentro de la bolsa de aire para refrescárselos, porque hacía un calor que podía matar a una gárgola semidigievolucionada en proceso de transformación anal matutina. Esto provocó una explosión de gases infernales cuescales eléctricos que mandó a la isla de Anoabismal de nuevo por un portal de teletransporte roji-amarillo verdoso. Barbastepo desembarcó con sus sirvientas-hombremujermono sexys a pedir a Anoabismal que le dejase un pañuelo púrpura para limpiarse el semen ácido de su ojo, a lo que este al ver lo mal que olían estos, los echó de una multipatada en los cojones.
Esta multipatada, sin embargo, no había sido a ellos, si no a sí mismo, lo hizo para crear una onda expansivo-vital que mandase a la flota a través de un glitch interespaciotemporal, lejos de donde estuviese él. La flota sufrió un viaje de vueltas, tumbos, pelícanos de fresa y bailes psicodélicos que los dejó en una dimensión vacía. Al Capitán Barbastepo se le pasó el mareo, y cuando miró por la ventana vio un submarino amarillo flotando en medio de la nada, uno que reconoció al momento
Kron era un héroe de guerra de la apoteósica Líadaparda, bueno, realmente lo único que hizo fue masturbarse y hacer caballitos de madera con una navaja y un falo-mástil de barco, pero al menos sobrevivió.
¡Que es coña! Este es el viejo Kron de siempre. Después de su travesía a través del hiperespacio para descubrir la secreta receta de la abuela, Kron debía volver a casa. Para hacerlo, se unió a las filas de un submarino sobremarino amarillo capaz de atravesar portales intergalácticos e interdimensionales. Su navío formaba parte de una pequeña flota de otros alocados vehículos miembros del transporte púb(l)ico intertempoespacial.
Kron sabía que el viaje por el embravecido mar iba a ser duro, desde el primer momento el submarino iba dando volteretas verticales esquivando las peligrosas tormentas marinas y las corrientes alternas acuática circuncidadas creadas por la mucosa de tortuga ninja. Aún así, Kron podría entretenerse masturbándose apretado entre sus camaradas.
Uno de estos días una fuerte tormenta in-vitro mortal hizo que el submarino llegara a la Isla de Los Cojones, lugar habitado por grandes glandes guantes gordos ovalados, que se hacían llamar Cojonianos. Allí se encontraba un tesoro-tesplata escrotal, que los Cojonianos custodiaban celosamente y con envidia. A Kron se la sudaba el botín, él sólo quería llegar a casa a salvo. Los avaro-macarrones de sus compañeros, sin embargo, sí lo querían, para masturbarse y correrse sobre él.
Así, la flota de submarinos aparcó en la Isla de Los Cojones.
Kron, gritándole hechizos mayas a sus compañeros, insistía en que era una locura, y mientras lo decía vio que los cojonianos estaban armándose brutalmente y suavemente con puños americojetes.
Una batalla campal comenzó, a lo que llegaron Antidisturbios con Porras-falos-porros de defensa, acabando estos con gran parte de la tripulación de Kron, que huyó rápidamente a lomos de una tortuga mitad caracol con los supervivientes.
De las diezicienta navíos que tenían, quedaron solamente veinte. Estos zarparon sin prisa ni palánganos, atravesando siete dimensiones de golpe. Encontráronse pues con el planeta de los falófagos.
El planeta de los falófagos estaba habitado por unos seres que se dedicaban a chuparse los falos unos a otros sádicamente. La lefa de sus falos hacía que se quedasen drogadísimos y que su memoria se volviese puta mierda. Al segundo de a bordo del segundo navío de la segunda flota de Kron le entró un ataque extremo de falofobia, a lo que reventó en mil pedazos llenando todo de vísceras, semen y galletitas saladas, cosa que odiaban los habitantes.
Los falófagos no se inmutaron, siguieron chupando polla. De sus narices, sin embargo, salió un líquido anaranjado que gustosamente absorbió las vísceras. Mientras esto ocurría, a algunos compañeros de Kron les entró sed de rabo, y se unieron a la chupada masiva planetaria.
Kron, que se había quedado esperando a sus compañeros mientras se follaba melones en el lomo de la tortuga, se percató de que estaban tardando demasiado, así que decidió pintarse los labios e ir a ver si sus compañeros estaban bien. Por el camino encontró un puesto de perritosgatitos calientesfríos, a lo que compró ninguno y paso de largo. Cuando llegó al descampado montarroñoso donde se encontraban, se quedó fascinado a la vez que asqueado.
Intentó convencer a los otros pasajeros y tripulantes de que dejasen de mamarla tanto, ya que tenían que zarpar. Éstos no respondieron, así que Kron sacó su polla, reforzada con acero, y porculó a todos los habitantes del planeta y a los tripulantes encantados. Acabado esto, volvió al submarino a pedir ayuda a la tortuga, a su nuevo amigo Terabio y a cualquier otro tripulante.
Estos aún no habían probado el falo de falófago, pero sentían curiosidad y querían probarlos. Kron les advirtió que no lo hicieran, que si lo hacían él mismo les arrancaría los pezones con su frente.
Finalmente consiguió llevar a los ahora droganodictos de falos de vuelta al submarino, atados de los cojones con ramas de espigas, así, tras 4 minutos y 36 segundos se les pasó el colocón. A todos menos a uno que se bebió medio bote de Romilar sin haber desayunado. Este último era el timonel, cuando se hubo recuperado, la flota zarpó, rumbo a alguna otra dimensión.
Tras visitar varias dimensiones y unos cuantos arrecifes de bayas ¡vaya! vallas, vieron al final de un túnel interdimensional una isla que parecía muy cuqui. La tropa se preparó para desembarcar.
Al final decidieron quedarse un día de descanso para menguar la resaca que les provocaban los viajes interdimensionales.
Al día siguiente desembarcaron Kron y 12 apóstoles que se encontraron metidos en un baúl navegando a la deriva por el mar. Así los 13,5 valientes se adentraron en la hermosa isla. Llegando a lo que aparecía un asentamiento de alguna clase de ser vivo encontraron un cartel que decía: ''Aquí vive en Anóclope Penetrafio''. El cartel hablaba de la cueva que había al lado del mismo. Los tripulantes se adentraron en ella, y comieron unos pocos huesos de mantel y bebieron un sorbo cada uno del licor seminal que se encontraba en ella, ya que estaban exhaustos.
Al rato, entraron en la cueva flamencabras pétridas, seguidas por su pastor, que era Penetrafio. Penetrafio era un anóclope; un hombre colosal con un ano, completamente redondo y espantoso, sobre su nariz, en vez de ojos. Kron y sus compañeros, entre los cuales estaban la tortuga y Terabio, se escondieron en el fondo de la cueva, asustados. Penetrafio se sentó en su teléfono forzadamente y se masturbó, corriéndose después en su ano. Kron, Terabio y los demás quedaron asqueados a la vez que excitados cuando vieron cómo Penetrafio absorbía la lefa por el ojete de su frente.
Con estas, el anóclope se tiró un pedoructo y salpicó a todos los presente, incluido su rebano de marmotas sifilicosas moderadamente grandes. Después empujó un gran testículo de plastelina y taponó la entrada.
Penetrafio encendió una hoguera utilizando mocos y buenos modales. La luz inundó la cueva entera, revelando a nuestros protagonistas. Penetrafio los vió (los anóclopes son capaces de ver a través del ano de su frente), y tras emitir un cántico-berrido tirolés de sorpresa sin moverse, se incorporó, y dirigiéndose a ellos, gritó:
"¡Por los cojones de Poseidón! ¿¡Qué repámpanos hacéis en mi templo del amor!?"
Penetrafio se comió una gacela. Kron, que estaba más cachondo que un feto, intentó penetrar al anóclope, y tras comprobar que su ano era demasiado grande, se comió una uva y volvió a donde estaba.
Lo que no sabía era que esa uva era la mujer de Penetrafio, así que este furioso cogió a 25 espectantes japoneses que miraban con cámaras de fotos y se los comió, acto seguido agarró por el falo a Mela y Chupas, dos marineros de Kron, los empaló con una palmera de estropajo, les vomitó por las cuentas oculares, les echó un poquito de sal y se los cenó.
Acabada su cena, se fijó en los demás, y les preguntó que quienes eran. Los camaradas de Kron estaban todos muy asustados, pero él tenía experiencia con Legos, así que dio un paso al frente y se presentó:
'Me llamo João Recesvinto II de Laz Heraz.' Este nombre era el de la tortuga, que no se ofendió, si no que soltó la carcajada que tenía enganchada en la garganta desde hacía tiempo y amuebló sus glúteos faciales.
'Me gustas, a ti te comeré el último.' le respondió Penetrafio, antes de bailar la macarena egipcia retrotransversal zurda.
El baile lo dejó reventado, así que decidió desmayarse recitando unos sonetos to' guapos que había escrito el padre-primo-hermano de la tía del nieto ciego del diplodocus con diarrea ocular brütal. Al final se quedó dormido sobre una lámpara hecha con cojones de rinoceronte. Kron y los demás se pasaron toda la noche jugando al parchís edición especial premium deluxe limited edition megachupiguay piruleta, mientras Kron ideaba en su cabeza/sobaco un plan para salir de allí sin ser devojeteados.
No consiguió idear ningún plan, así que se lo comentó a sus amigos. Todos concluyeron que debían matar al coloso, y estaban a punto de hacerlo, cuando de pronto Terabio se convirtió en tarta de nata y les dijo en binario usando código morse que si lo mataban no podrían salir, que era mejor hacerle un goatse en el ano de su frente. Terabio volvió a su forma normal y todos aceptaron su sugerencia.
Al día siguiente se prepararon para efectuar su metafísico plan. Llevaron a cabo un ritual satánicobudista para tener más chi acumulado y se pusieron a ello. Kron ofreció al anóclope un poco de lefa, a lo que Penetrafio respondió que sí, que nunca había probado la lefa de humano, solo la de toro. Kron empezó a masturbarse con una rama que había encontrado en el suelo, y después de medio segundo, eyaculó. Pero eyaculó sobre el ano de su frente, dejándole ciego.
Entre gemidos, orgasmos y Penetrafio se lanzó rodando por la cueva, derribando la entrada y un pequeño sapo albino que había allí bebiendo Té. Se sacó el rabo y empezó a hacer salir a su rebano de marmotas tocándoles por encima con el falo para cazar a Kron y los demás.
Nuestros protagonistas, que creían que librarse del anóclope sería más difícil, comenzaron a correr hacia la salida contentos, pero Penetrafio aplastó a uno con su rabo.
Se limpió el semen del ojete, con lo cual veía. Los supervivientes tuvieron que saltarle a la cara y desgarrarle el esfíncter, haciéndole así un goatse y dejándolo despedorribosacárido y ciego de por vida. Salieron pitando tras esto, porque además los gritos de Penetrafio habían alertado a su primo Polienfermo, que vivía cerca.
En realidad Polienfermo no suponía ningún peligro, ya que era más tranquilo que la pestaña de una oruga. Los valientes héroes consiguieron llegar al submarino, donde se encontraron con una orgía de barro. Cuando miraron a tierra, vieron a Penetrafio intentando cantar en falsete una triste nana, mientras Polienfermo se pintaba el ombligo.
Kron gritó a Penetrafio:
'¡Eeeeooo saco la picha y te meooooooo!'
El anócople rabioso y excitado comenzó a lanzarles naranjes semi-gigantes, lo que provocó inmensos tsunamis que estos surfearon con el submarino. La flota se puso a explorar un poco más por la dimensión, pero parecía que sólo era un infinito océano con islas habitadas por gigantes con anos extra en partes de sus cuerpos, como el ombligo o el papiro.
Asique decidieron irse a otra, volando a través de un portal. Pero este portal era especial, contenía trazas de cacahuetes, y además efectuaba eclipses oculares a quien quiera que or allí pasara. A Kron le dio un ataque de eclipse y se quedó ciego durante un pequeño rato, cuando abrió los ojos se encontró en un diorama que se alejaba del resto de la flota con una dirección ortognal.
De repente un semítico resplandor redujo la intensidad de voltaje de sus cojones y apareció en un supermercado lleno de moscas alfombra mutantes con penes en vez de ojos. Tuvo que abrirse paso entre las moscas alfombra y salir del supermercado. En el parking amoratado estaba, mal aparcado, el submarino.
Kron se reunió con los supervivientes del viaje, eran cuatro: Terabio, João la tortuga, el timonel Topichitloc (que también era un príncipe azteca, aparte de hoyunosexual) y por último estaba el Cap. Ullín, que era una pulga con aires de célula madre. Kron se alegró de verlos, y para demostrar su cariño decidió arrancarle tres cejas a cada uno para después cocinarlas y hacer un delicioso pudding de ceja al rotulador alicatado. Cuando terminaron de cenar aquel asqueroso manjar trazaron un plan con lefa mitológica en las costillas de Terabio, en el que explicaban la teoría de la relatividad y cómo volver a tomar rumbo de vuelta a casa.
Una vez trazado y repasado el plan, arrancaron motores. Avanzaron a ritmos de deuterón, ya que Topichitloc estaba espasmoso debido al movimiento vibratorio de los pacmans de su esternocleidomastoideo.
Sin darse cuenta aparecieron dentro de un acelerador de partículas que aceleraba submarinos. Para poder salir de semejante follón tenían que crear entre los 4 un agujero de gusano a partir de la energía de sus falos. Así, se desnudaron todos y concentraron la energía del sol-anal en la punta de sus falos, proyectando dicha energía en forma de onda semen vital kameha, creando así dicho portal.
Aceleraron a toda pastilla y atravesaron el portal, que les llevó a el mundo de los vinilos polihédrico-heterocuánticos.
Allí se encontraron a Trotsky, y Terabio le dijo: "Eh, Trotsky, ¿has visto el accidente?" Trotsky, confundido, negó con la cabeza, "¿Qué accidente?" Entonces Terabio sacó algo de su ombligobolsillo mientras decía "El de mi piolet en tu frente xdxdxdxd lol jejejejeje xd" Entonces lo mató, lo violó, le robó, le pintó las pestañas, le depiló los sobacos y siguieron con su camino.
Por el camino Kron se tropezó con una piedra-moco intergaláctica, torciéndose así el tobillo y quedando minusválido por 3,5 segundos. João se ofreció a llevar a Kron sobre su caparazón, cual veloz galgo. Este, emocionado, saltó encima de la tortuga, aplastándole y matándole mientras todos sus órganos salían disparados en todas direcciones. Los otros cuatro lloraron -0.135 milenios ^ -1.3. Iban a llorar más, pero de pronto a Terabio le saltó un facehugger rosado a la cara. Se le calló al rato, y como no presentaba ningún síntoma, lo olvidaron y siguieron.
Fue entonces cuando el Cap. Ullín desveló que en realidad las tijeras se tienen que usar para quitarse los orzuelos de la oreja. Kron, asustado, se desnudó y se frotó con piscolabis de ballena sintecho portadora de sífilis y demás herramientas de trabajo. En un acto de valentía Ullín cogió las tijeras y comenzó a rebanarse las orejas cual cerdo apoteósico protestante, para que los demás vieran como se hacía. El resto pasó de él y tomaron la ruta del cartelito fosforito brillante que ponía ''Camino a Ato Mar Porculo''. El Capitán se sonrojó y dando tumbos clamó y exclamó para que volviesen. Eventualmente lo hicieron, y entraron todos de nuevo en su poderoso navío para viajar a cualquier otro lugar.
Terabio, que no creía en las leyes de la física, se convirtió de golpe en un líquido que flotaba y que estaba a una temperatura de -1 farenheit. Los demás gritaron como bebés eunucos sin lengua.
Levaron chanclas y pusieron rumbo a donde les saliera de los cojones purpúreos, a toda máquina de matar. Por el camino pararon en una churrería fálica a tomar unos jamones asiáticos de plástico fecal.
Gracias a la comida, Terabio pudo volver a su forma original. Siguieron su camino, pero la comida y las condiciones del viaje (se encontraban ahora entre nubes de programación juanpomposa) les crearon una inmensa sed, y no les quedaba nada para beber. Fue entonces cuando Kron pronunció sus famosas palabras:
“¡Un refrigerio! Mi virginidad nasal por un refrigerio.”
Los demás le ignoraron, estaban demasiado ocupados con las cerezas de la frente de sus ombligos, así que Kron se aclaró la garganta y espetó “¡Que tengo sed!”
De pronto la tripa de Terabio reventó, y salió el Kool-Aid Man, exclamando su famoso '¡Oh Yeah!' y ofreciéndoles un vaso de Kool-Aid fresquito a cada uno. Después de que Terabio recompusiese, compusiese y descompusiese los sushis de su barriga, se sentaron todos en círculo y disfrutaron de la bebida.
De la bebida salió disparado un gnomo de la pasta de dientes que empezó a gritar en un idioma que era una mezcla entre árabe y élfico, de pronto se sacó una linterna del recto y con ella masacró a hostias a Ullín, que chocó contra el suelo mientras sus cejas se desangraban una especie de plasma microbacteriana con orgullo congestionado. Terabio implosionó de la rabio, lo cual hizo a Kron levantarse para darle una buena hostia por gritar. La onda expansiva de la hostia provocó que el Gnomo se transformase en un Uniojetenio Dorado con una gran vagina en la espalda.
Mientras tanto, al resto de la flota le iba todo viento en popa. El líder de la flota completa, el Capitán Barbastepo, miró a su escuadra de navíos desde la cristalera del suyo propio. Desde que el submarino del Capitán Ullín se había perdido, habían llegado a su destino dos naves, con lo cual quedaban en la flota 17 navíos, sin contar el desaparecido. Entre ellos se encontraban el Águila Centenaria y la nave de Seccom Masada. Dio tres piruetas y media hasta la proa de su embarcación, y avistó el pedrusco que había flotando en medio de la nada, en la dimensión a la que acaban de llegar. Se dirigieron a la isla cantando sonetos entrecruzados con sátiras sobre los puntiagudos falos de el rotulador de la prima de el tripulante esquizofrénico. Cuando llegaron pudieron ver que la isla tenía una gran muralla hecha de pezones relucientes de camello, esto sorprendió a todos menos a un halcón-jirafa que decía ser Julio César en versión infrarrojo con toques de canela incluídos en el precio sin contar las agujas para pintar.
Hicieron una fila indiajaponesa, se cogieron los falos con las manos y se introducieron a la nueva aventura, con Barbastepo en la 13ª posición, por si las moscas alienígenas atacaban de nuevo.
Les abrió las puertas el mismísimo Lord Anoabismal, que podía controlar los portales intergalácticos e interdimensionales a su merced. Resulta que ese ilsasteroide era su morada, donde vivía con sus hijos bastardos e incestuosos. Ofreció cobijo a los tripulantes, puesto que había oído hablar mucho del Capitán Barbastepo y le tenía un profundo respeto, ya que el primoabuelo de éste había sido nada más y nada menos que el Capitán Memo.
Barbastepo le explicó su situación, y tras unos cuantos ritos sexuales, Anoabismal empezó a eructar y tirarse pedos dentro de un pulmón de cerdo infernal, luego lo cosió con piel se polla granuda y le dijo a Barbastepo:
"Úsalo con sabiduría y con la polla dura."
Todos se fueron corriendo y riendo como gansillos sin darle las gracias a Anoabismal, cual se tiró un cuesco enorme que ayudó a la flota a volver a casa sanos y salvos. La flatulencia no sólo empujó la flota suavemente, si no que disolvió un agujero de gusano en el vacío verdeamarillo de la dimensión de Anoabismal, para que la flota saliese a través de él, rumbo a sus hogares.
Ya podían ver su hogar de lejos, con forma de vagina gigante. Pero fue entonces cuando el tripulante esquizofrénico decidió que era una buena idea meter sus cojones dentro de la bolsa de aire para refrescárselos, porque hacía un calor que podía matar a una gárgola semidigievolucionada en proceso de transformación anal matutina. Esto provocó una explosión de gases infernales cuescales eléctricos que mandó a la isla de Anoabismal de nuevo por un portal de teletransporte roji-amarillo verdoso. Barbastepo desembarcó con sus sirvientas-hombremujermono sexys a pedir a Anoabismal que le dejase un pañuelo púrpura para limpiarse el semen ácido de su ojo, a lo que este al ver lo mal que olían estos, los echó de una multipatada en los cojones.
Esta multipatada, sin embargo, no había sido a ellos, si no a sí mismo, lo hizo para crear una onda expansivo-vital que mandase a la flota a través de un glitch interespaciotemporal, lejos de donde estuviese él. La flota sufrió un viaje de vueltas, tumbos, pelícanos de fresa y bailes psicodélicos que los dejó en una dimensión vacía. Al Capitán Barbastepo se le pasó el mareo, y cuando miró por la ventana vio un submarino amarillo flotando en medio de la nada, uno que reconoció al momento
domingo, 9 de junio de 2013
Kron y la Receta Secreta de la Abuela
En algún lugar de Tatooine, de cuyo nombre no me da la puta gana acordarme, vivía un zagal. El joven, de nombre Kron, había sido creado mediante la anexión de los genes de Son Goku y los de Dave Mustaine. Kron era un ávido lector de las Random Hardcore Stories, y su mayor deseo era descubrir cuál era el ingrediente secreto del sándwich de la abuela del Poni Pollicuerno, y probar un poco de aquel legendario manjar, equiparable a la ambrosía o al amrita. Así, investigó hasta que descubrió que la abuela del poni se alojaba actualmente más allá de Mordor, en Villaenjuncos del Medio.
Kron sabía que llegar no iba a ser fácil, y se le ocurrió la idea de lanzarse con una catapulta hasta Villaenjuncos del Medio, pero tras meditarlo pensó que no era una buena idea, ya que era alérgico a las catapultas desde aquel día que se comió una bolsa de patatas coloreadas de ultravioleta. Así que se puso a reclutar a un grupo para que le acompañase. Primero se dirigió a las alcantarillas llenas de necróforos radioactivos, para pillar un poco de priva a su camello mitad dromedario mitad cebra, llamado Gato. Tras fumarse un porro Din A-4 3B14J Gato decidió acompañar a Kron en su odisea.
Gato y Kron se encontraron con el Quakeguy en versión HD, que decidió unirse a la aventura.
Juntos los tres consiguieron abrir un portal interdimensional que les llevaría a algún lugar al azar. Saltaron adentro sin dudarlo. Kron estaba muy feliz, más que un elefante que acaba de aprender a multiplicar, al fin se había metido en un portal interdimensional como sus héroes de las RandomHardcoreStories, esto le provocó una erección, así que violó a un niño que pasaba por allí y luego se comió sus pezones.
Apareció la madre de tal niño, a la que violó consecutivamente, pero de repente empezó a sentirse mal. Los pezones del niño le habían provocado úlceras gastro-cardio-psico-intestinales y le impedían mover el dedo meñique del pie izquierdo. Esto cabreó al Quakeguy, que se puso a disparar por doquier. El portal por fin les llevó a un sitio, que era un barco de ricos cerca de Vice City. Los disparos del Quakeguy fueron bien recibidos, ya que los dueños del barco les entregaron sus vidas y todo.
Quakeguy, entre gozos y penas, masculló medio párrafo de El Quijote, y cómo si de un hechizo se tratara, apareció el niño del portal, que resultó que no era un niño, buen, sí, pero tenía 88 años y era nazi perdío, más que una banqueta salida que no hace más que rebuznar como si fuese un ratón en blanco. Este ser se presentó como El Putísimo Amo Heil Hitler de los Portales Intergalácticos, a lo que todo presente se arrodilló ante él, menos una rana artrósica que no tenía rodillas y no se podía arrodillas. Esta fue condenada a una horrible muerte en El Paseo del Anodolor, pero eso es otra historia.
Kron se dió cuenta de que tras la vestimenta del Putisísimo se veía que tenía una cabra atada con sus pelos del pecho. Kron soltó la información en el oído de Gato, que se cabreo y succionó a Heil Hitler como si de una gomilla trans-autenticomacabra se tratase. La gente les vitoreó durante 0,01 segundos, esto emocionó tanto a Kron que se partió tres brazos, un pecho y el pelo del ombligo, el dolor era semejante a un caracol haciendo un striptease.
Esto no le impedió seguir su camino en busca de la receta secreta de Sandwich, así se recompuso como buen pariente Nameki-Ano, y robó un barco junto con Gato, 30 putas y un señor mayor que se hacía llamar One-car-lost l, que no sabían qué hacía allí, pero pagaba las putas y el barco (Con el dinero público de sus reinos hispollanojetìes) a cambio de que le llevasen con ellos.
Quakeguy también iba, pero a nado, ya que era tan masculino que podía ir a braza a través del diamante; y ya tenía las putas incorporadas a su armadura.
Lo que Quakeguy no sabía es que ese mar estaba lleno de telarañas marinas antropólogas que no sabían si comer o besar, pero que daban mucho miedo, se decía que alguna había llegado a afilar un lápiz con el culo. Intentaron avisar a Quakeguy, pero él era demasiado orgulloso. Esto le llevó a que le atacara un grupo de tales 'monstruos marinos', a lo cual Kron reaccionó para ayudarle lanzando un arpón-flecha ardiente de hielo fugaz, cosa que falló, y se lo clavó a Quakeguy entre la ceja derecha del Metatarso y un vaso sanguíneo del himen.
Así, el Quakeguy perdió el control sobre su esfínter, y se le escapó el holocausto nuclear que guardaba fielmente en su recto. Esto causó una serie de ondas que hicieron que las telarañas marinas implotasen.
Todos se quedaron callados observando la lluvia de vísceras y alabaricoques. Entonces Kron cagó. Una vez efectuado el desalojo rectal pronunció las siguientes palabras: "Sí jaskjlkasjk dromedario masculino más la cantidad orientada a la desmesurada catalización de los elementos proactivos de Doomguy" Nadie sabía muy bien que había dicho, así que le ignoraron y pusieron el barco de nuevo en marcha.
Quakeguy decidió subirse al barco porque tenía miedo, aunque realmente es que no le gustaba nadar en el Mar Lefum, por que se corroía su armadura y se volvía de chicle con aminoácidos y omega 3.
A lo lejos avisaron la Isla del Cana-Bis.
Aceleraron su navío a todo gas rumbo a la isla, pero de pronto se reveló que las putas no eran putas, si no condesas alienígenas devorahumanos. Gato lanzó a One-car-lost I hacia sus enemigos velozmente, ya que en su juventud era jugador de bolos profesional. Tras esto, los tres amigos saltaron del barco, y cayeron en algodón. Habían chocado con otra isla antes de alcanzar Cana-Bis.
Resulta que en dicha isla se encontraba muerto un antiguo ex de Kron, esto le hizo llorar cartón púrpura, pero luego se acordó de que no sabía llorar. Se dio la vuelta y vio que el barco se había partido por la mitad en 5,3 trozos papirofléxicos. Todos menos las putas alienígenas y One-Car-Lost estaban a salvo, incluso un pequeño cangrejo con una pandereta que andaba por la playa de caspa del Papa. Kron hizo una fugaz violación necrofílica al cadáver de su ex, para desfogarse un poco.
Nuestros héroes se encontraron con que estaban rodeados por un desierto de algodón, el océano no se veía por ningún lado. Confusos, echaron a andar, eventualmente encontrándose con un Sarlacc caribeño.
En el sarlacc esperaban encontrar a algún contrabandista que les pasara un poco de farlopa, pero en vez de eso se encontraron en un embrollo elementalmente jodido, porque Bobba Fett, que venía con la cara roja por una hostia que le había dado Albacete, quería matarles a intestinazos pero Gato se sacó un moco y todos, hasta Jabba, murieron.
El desierto se replegó sobre sí mismo y aparecieron misteriosamente en un tobogán con forma de polla gigante que les llevaría directos a El Archi-piel-lago de Barbaspúbicas, pasando antes por un puesto de venta de pollirritos calientes con ketchup, katchup, ketchum y mostaza empírica. Hambrientos, los tres echaron a correr hacia el puesto, pero cayeron dentro del sarlacc, que resultó ser en realidad el ano dentado de Gargantúa. Kron, Gato y Quakeguy se agarraron a los dientes de Gargantúa, impidiendo así que les devorara con amor. Gargantúa al no poder comerles, se puso a llorar, porque además se le había acabado la heroína. Gato le dijo a Gargantúa que le daría heroína namekiana de calidad media-baja si no les devoraba y les ayudaba a llegar a Barbaspúbicas. Éste aceptó y los estornudó violentamente contra un poste de plátanos ardientes de una playa tropianal.
Allí se encontraron con una tubería del Mario. Al meterse, descubrieron que estaban en la morada de la Great Mighty Poo, que se puso a cantar su famosa canción. Entonces se rompió un huevo y todos empezaron a llorar por lo violento de la escena. Luego, con sus lágrimas, hicieron un helicóptero megachachi y ultraligero más armado que una carpeta de plástico. Usaron el helicóptero para volar sobre los pelos del sobado de Chewbacca Skywalker y llegar hasta El Monte Monta Menta Pene, lugar donde hallarían grandes respuestas en su búsqueda del ingrediente ultra mega hiper secreto.
En la cima se hallaba un sabio de una región lejana que acaparaba pistas que les eran útiles. Se hacía llamar Odnisedur, y contaba anécdotas sobre un viaje que también hizo él de joven.
Mientras contaba una de sus historias, un pterodáctilo en celo se puso a tocar la guitarra estrepitosamente, así que Kron le dio un narizazo en la frente y lo mato ipso facto. Él se conmocionó y poco, y empezó a ver duendes verdes fosforitos barbudos que le decían que las historias de Odnisedur tenían pistas sobre lo que buscaban, que estuviera atento, pero mientras escuchaba a los duendes el sabio terminó su historia y se fue al baño a darse placer anal con un gran dildo de oro que tenía acoplado a su silla.
Mientras el viejo se revolvía en su asiento, Gato abrió un armario un poco para mirar qué había dentro, y le pareció ver una antigua katana-dildo. No pudo asegurarse porque Odnisedur le cerró el armario en las narices y le dijo que se estuviese quieto.
'Pues vaya caca.' Le respondió Gato, y dió una voltereta hacia atrás.
Odnisedur le respondió con un pino-puente, y dejó a todos alucinando por su habilidad. De la nada apareció un escandaloso sonido etéreo, se dieron la vuelta y vieron que entre la confusión, Quakeguy había cogido un dildo y lo lamía con fervor.
El dildo que lamía Quakeguy era el mismo que se había llevado Odnisedur al baño para metérselo por el año y tenía restos de mierda y mocos vaginales de velocirraptor. El sabio se puso furioso, cogió su katana-dildo del armario y le cortó una mano a Quakeguy mientras le decía que él era su padre.
Quakeguy maulló de dolor, y se redujo de su forma HD a su forma anterior, con un cuerpo poligonal. Esto hizo que se oxidaran las paredes de la casita del anciano, que los echó a patadas.
Lo bueno de esa experiencia fue la lección moral que aprendieron: ninguna. Así que, mientras Gato se comía un libro de porcelana, llegaron a la conclusión de que debían disculparse.
El sabio no aceptó las disculpas y puso un tarro de judías con gelatina y un kilo de c4 que hizo explotar con un control remoto.
Nuestros héroes salieron despedidos mientras gritaban ''El Team Rocker Se Desfoga de Nuevooooooooooooo!''
Y así llegaron al bosque Troncoquilaluncapumbazascaenelpussyguarrilla.
En el bosque se encontraron con puercoespines de jade rabiosos, que se pusieron a perseguirles. Los tres corrieron como pudieron, y lograron huir, para encontrarse en la guarida de las piñatas vampírico-electrónicas.
Allí descubrieron que las letras no existían, que era todo un efecto óptico que los rinocerontes habían inventado para tener controladas a las avispas dramaturgas. Esto les asustó intrinsicamente, y del sofoco mental, a Quakeguy le dio un lapsus en el dedo gordo del pie y murió. Tras la conmoción vinieron un grupo de beliebers fans de Quakeguy y se suicidaron todas a la vez cortándose las venas del dedo meñique.
Kron, al que no le importaba una mierda todo aquello, descubrió que había unos jeroglíficos con sistemas fálicos que parecían pistas sobre el paradero de la receta secreta.
Los jeroglíficos, según le explicó un ciempiés inglés que pasaba por ahí, decían que tenía que dar tres pasos al surnorte y luego avanzar todo recto hacia el noroeste hasta llegar a Villaenjuncos del Medio. Kron y Gato masajearon una vagina intergaláctica voladora sin género gramatical y se pusieron en marcha, pero sólo dieron 2.9999999819 pasos hacia el surnorte.
Esto hizo que se desviaran drásticamente, y acabaron a 5 metros a la izquierda de Villaenjuncos. Se pusieron a discutir violentamente echándose las culpas el uno al otro, luego se echaron una partida de tenis. Después de la partida, y recubiertos de jugos gastrointestinales, se les ocurrió la idea de andar para recorrer esos 5 metros que les faltaban.
A Gato le dio un ataque mortífero de asma aspiríca por el sobreesfuerzo inhumano-animal y murió de un ataque coranozón.
Kron tapó el cadáver de Gato cual gato tapando su caca en un arenero y prosiguió su camino sin pestañear.
Esto le llevó a que se le secaran los ojos y tuviera que mearse en ellos para poder seguir.
Según se adentraba en el pueblo, una melodía siciliana inundaba el ambiente, y Kron casi se pierde. Se dió un bofetón a sí mismo, dió tres vueltas en el aire y preguntó a un anciano paseante por la abuela del poni. Todo el mundo cesó su actividad en la plaza para mirarle, y el viejo dió un paso hacia atrás.
'¿La...abuela...?' Balbuceó el viejo mientras caía hacia atrás totalmente rígido, como la polla de Kron en ese momento.
Kron aprovechó para abusar del viejo y luego lanzar tierra en todas direcciones. Cuando volvió a levantar la vista pudo ver a una vieja que le miraba, la gente haciendo un pasillo hasta ella, con botes de nata en las manos y alguno incluso arrancándose leucocitos de los ojos.
'KiEn PrGuNta X mii, loKoh?' Dijo la abuela.
Kron se acercó a la abuela y le contó todo su viaje para encontrarla y que le enseñara su receta secreta ultra hiper mega guay.
La abuela rió durante 2 lustros y medio mientras escupía sapos con el ojo.
Kron se encontraba un poco confuso, pero de repente lo entendió todo: La abuela, era su abuela, y no solo eso, si no que vivía con ella en su casa.
No pudo resistir la emoción y mantuvo violentas relaciones sexuales con ella durante 2 días seguidos.
Kron abrió los ojos estrepitosamente, no sabiendo dónde se encontraba ni cuánto tiempo había pasado desde su último recuerdo coherente. Estaba tumbado en una cama en una habitación que olía a humedad y setas. Danzando, entró la abuela del poni, y exclamó: '¡Oh, ya has despertado! Llevas tres días durmiendo y haciendo engranajes en la cama, desde que probaste mi sándwich, igualito al que le hice al cabrón de mi nieto.' Kron no recordaba nada de eso debido a los efectos de la droga contenida en el sándwich, asique cogió aire y se dispuso a pedirle la receta de nuevo. Antes de que pudiera mascullar ni una palabra, una zebra pasó galopando a toda hostia y saltó por la ventana. Entonces se lo preguntó: '¿Cuál es la receta?' La abuela soltó una pequeña carcajada en la que se pudo distinguir un olor a rabo. Luego dijo '¿la receta? La misma que la de un sándwich normal, sólo que añado mi mucosa vaginal, que es mágica.'
Kron se quedó bastante conmocionado con todo aquello, así que decidió hacerse una paja virulenta virurápida para despejarse. Una vez eyaculó 3 veces queso de chorizo se le vino a la cabeza la imagen de su casa, la que alquiló en Marvellopúbico, no la de su abuela. Se dio cuenta de que echaba mucho de menos ese sitio y que debía volver a oler florecillas silvestres estalonez goldestres.
Así decidido a no cesar sus aventuras, preparó su atavío para emprender una nueva aventura, de vuelta a su hogar.
Kron sabía que llegar no iba a ser fácil, y se le ocurrió la idea de lanzarse con una catapulta hasta Villaenjuncos del Medio, pero tras meditarlo pensó que no era una buena idea, ya que era alérgico a las catapultas desde aquel día que se comió una bolsa de patatas coloreadas de ultravioleta. Así que se puso a reclutar a un grupo para que le acompañase. Primero se dirigió a las alcantarillas llenas de necróforos radioactivos, para pillar un poco de priva a su camello mitad dromedario mitad cebra, llamado Gato. Tras fumarse un porro Din A-4 3B14J Gato decidió acompañar a Kron en su odisea.
Gato y Kron se encontraron con el Quakeguy en versión HD, que decidió unirse a la aventura.
Juntos los tres consiguieron abrir un portal interdimensional que les llevaría a algún lugar al azar. Saltaron adentro sin dudarlo. Kron estaba muy feliz, más que un elefante que acaba de aprender a multiplicar, al fin se había metido en un portal interdimensional como sus héroes de las RandomHardcoreStories, esto le provocó una erección, así que violó a un niño que pasaba por allí y luego se comió sus pezones.
Apareció la madre de tal niño, a la que violó consecutivamente, pero de repente empezó a sentirse mal. Los pezones del niño le habían provocado úlceras gastro-cardio-psico-intestinales y le impedían mover el dedo meñique del pie izquierdo. Esto cabreó al Quakeguy, que se puso a disparar por doquier. El portal por fin les llevó a un sitio, que era un barco de ricos cerca de Vice City. Los disparos del Quakeguy fueron bien recibidos, ya que los dueños del barco les entregaron sus vidas y todo.
Quakeguy, entre gozos y penas, masculló medio párrafo de El Quijote, y cómo si de un hechizo se tratara, apareció el niño del portal, que resultó que no era un niño, buen, sí, pero tenía 88 años y era nazi perdío, más que una banqueta salida que no hace más que rebuznar como si fuese un ratón en blanco. Este ser se presentó como El Putísimo Amo Heil Hitler de los Portales Intergalácticos, a lo que todo presente se arrodilló ante él, menos una rana artrósica que no tenía rodillas y no se podía arrodillas. Esta fue condenada a una horrible muerte en El Paseo del Anodolor, pero eso es otra historia.
Kron se dió cuenta de que tras la vestimenta del Putisísimo se veía que tenía una cabra atada con sus pelos del pecho. Kron soltó la información en el oído de Gato, que se cabreo y succionó a Heil Hitler como si de una gomilla trans-autenticomacabra se tratase. La gente les vitoreó durante 0,01 segundos, esto emocionó tanto a Kron que se partió tres brazos, un pecho y el pelo del ombligo, el dolor era semejante a un caracol haciendo un striptease.
Esto no le impedió seguir su camino en busca de la receta secreta de Sandwich, así se recompuso como buen pariente Nameki-Ano, y robó un barco junto con Gato, 30 putas y un señor mayor que se hacía llamar One-car-lost l, que no sabían qué hacía allí, pero pagaba las putas y el barco (Con el dinero público de sus reinos hispollanojetìes) a cambio de que le llevasen con ellos.
Quakeguy también iba, pero a nado, ya que era tan masculino que podía ir a braza a través del diamante; y ya tenía las putas incorporadas a su armadura.
Lo que Quakeguy no sabía es que ese mar estaba lleno de telarañas marinas antropólogas que no sabían si comer o besar, pero que daban mucho miedo, se decía que alguna había llegado a afilar un lápiz con el culo. Intentaron avisar a Quakeguy, pero él era demasiado orgulloso. Esto le llevó a que le atacara un grupo de tales 'monstruos marinos', a lo cual Kron reaccionó para ayudarle lanzando un arpón-flecha ardiente de hielo fugaz, cosa que falló, y se lo clavó a Quakeguy entre la ceja derecha del Metatarso y un vaso sanguíneo del himen.
Así, el Quakeguy perdió el control sobre su esfínter, y se le escapó el holocausto nuclear que guardaba fielmente en su recto. Esto causó una serie de ondas que hicieron que las telarañas marinas implotasen.
Todos se quedaron callados observando la lluvia de vísceras y alabaricoques. Entonces Kron cagó. Una vez efectuado el desalojo rectal pronunció las siguientes palabras: "Sí jaskjlkasjk dromedario masculino más la cantidad orientada a la desmesurada catalización de los elementos proactivos de Doomguy" Nadie sabía muy bien que había dicho, así que le ignoraron y pusieron el barco de nuevo en marcha.
Quakeguy decidió subirse al barco porque tenía miedo, aunque realmente es que no le gustaba nadar en el Mar Lefum, por que se corroía su armadura y se volvía de chicle con aminoácidos y omega 3.
A lo lejos avisaron la Isla del Cana-Bis.
Aceleraron su navío a todo gas rumbo a la isla, pero de pronto se reveló que las putas no eran putas, si no condesas alienígenas devorahumanos. Gato lanzó a One-car-lost I hacia sus enemigos velozmente, ya que en su juventud era jugador de bolos profesional. Tras esto, los tres amigos saltaron del barco, y cayeron en algodón. Habían chocado con otra isla antes de alcanzar Cana-Bis.
Resulta que en dicha isla se encontraba muerto un antiguo ex de Kron, esto le hizo llorar cartón púrpura, pero luego se acordó de que no sabía llorar. Se dio la vuelta y vio que el barco se había partido por la mitad en 5,3 trozos papirofléxicos. Todos menos las putas alienígenas y One-Car-Lost estaban a salvo, incluso un pequeño cangrejo con una pandereta que andaba por la playa de caspa del Papa. Kron hizo una fugaz violación necrofílica al cadáver de su ex, para desfogarse un poco.
Nuestros héroes se encontraron con que estaban rodeados por un desierto de algodón, el océano no se veía por ningún lado. Confusos, echaron a andar, eventualmente encontrándose con un Sarlacc caribeño.
En el sarlacc esperaban encontrar a algún contrabandista que les pasara un poco de farlopa, pero en vez de eso se encontraron en un embrollo elementalmente jodido, porque Bobba Fett, que venía con la cara roja por una hostia que le había dado Albacete, quería matarles a intestinazos pero Gato se sacó un moco y todos, hasta Jabba, murieron.
El desierto se replegó sobre sí mismo y aparecieron misteriosamente en un tobogán con forma de polla gigante que les llevaría directos a El Archi-piel-lago de Barbaspúbicas, pasando antes por un puesto de venta de pollirritos calientes con ketchup, katchup, ketchum y mostaza empírica. Hambrientos, los tres echaron a correr hacia el puesto, pero cayeron dentro del sarlacc, que resultó ser en realidad el ano dentado de Gargantúa. Kron, Gato y Quakeguy se agarraron a los dientes de Gargantúa, impidiendo así que les devorara con amor. Gargantúa al no poder comerles, se puso a llorar, porque además se le había acabado la heroína. Gato le dijo a Gargantúa que le daría heroína namekiana de calidad media-baja si no les devoraba y les ayudaba a llegar a Barbaspúbicas. Éste aceptó y los estornudó violentamente contra un poste de plátanos ardientes de una playa tropianal.
Allí se encontraron con una tubería del Mario. Al meterse, descubrieron que estaban en la morada de la Great Mighty Poo, que se puso a cantar su famosa canción. Entonces se rompió un huevo y todos empezaron a llorar por lo violento de la escena. Luego, con sus lágrimas, hicieron un helicóptero megachachi y ultraligero más armado que una carpeta de plástico. Usaron el helicóptero para volar sobre los pelos del sobado de Chewbacca Skywalker y llegar hasta El Monte Monta Menta Pene, lugar donde hallarían grandes respuestas en su búsqueda del ingrediente ultra mega hiper secreto.
En la cima se hallaba un sabio de una región lejana que acaparaba pistas que les eran útiles. Se hacía llamar Odnisedur, y contaba anécdotas sobre un viaje que también hizo él de joven.
Mientras contaba una de sus historias, un pterodáctilo en celo se puso a tocar la guitarra estrepitosamente, así que Kron le dio un narizazo en la frente y lo mato ipso facto. Él se conmocionó y poco, y empezó a ver duendes verdes fosforitos barbudos que le decían que las historias de Odnisedur tenían pistas sobre lo que buscaban, que estuviera atento, pero mientras escuchaba a los duendes el sabio terminó su historia y se fue al baño a darse placer anal con un gran dildo de oro que tenía acoplado a su silla.
Mientras el viejo se revolvía en su asiento, Gato abrió un armario un poco para mirar qué había dentro, y le pareció ver una antigua katana-dildo. No pudo asegurarse porque Odnisedur le cerró el armario en las narices y le dijo que se estuviese quieto.
'Pues vaya caca.' Le respondió Gato, y dió una voltereta hacia atrás.
Odnisedur le respondió con un pino-puente, y dejó a todos alucinando por su habilidad. De la nada apareció un escandaloso sonido etéreo, se dieron la vuelta y vieron que entre la confusión, Quakeguy había cogido un dildo y lo lamía con fervor.
El dildo que lamía Quakeguy era el mismo que se había llevado Odnisedur al baño para metérselo por el año y tenía restos de mierda y mocos vaginales de velocirraptor. El sabio se puso furioso, cogió su katana-dildo del armario y le cortó una mano a Quakeguy mientras le decía que él era su padre.
Quakeguy maulló de dolor, y se redujo de su forma HD a su forma anterior, con un cuerpo poligonal. Esto hizo que se oxidaran las paredes de la casita del anciano, que los echó a patadas.
Lo bueno de esa experiencia fue la lección moral que aprendieron: ninguna. Así que, mientras Gato se comía un libro de porcelana, llegaron a la conclusión de que debían disculparse.
El sabio no aceptó las disculpas y puso un tarro de judías con gelatina y un kilo de c4 que hizo explotar con un control remoto.
Nuestros héroes salieron despedidos mientras gritaban ''El Team Rocker Se Desfoga de Nuevooooooooooooo!''
Y así llegaron al bosque Troncoquilaluncapumbazascaenelpussyguarrilla.
En el bosque se encontraron con puercoespines de jade rabiosos, que se pusieron a perseguirles. Los tres corrieron como pudieron, y lograron huir, para encontrarse en la guarida de las piñatas vampírico-electrónicas.
Allí descubrieron que las letras no existían, que era todo un efecto óptico que los rinocerontes habían inventado para tener controladas a las avispas dramaturgas. Esto les asustó intrinsicamente, y del sofoco mental, a Quakeguy le dio un lapsus en el dedo gordo del pie y murió. Tras la conmoción vinieron un grupo de beliebers fans de Quakeguy y se suicidaron todas a la vez cortándose las venas del dedo meñique.
Kron, al que no le importaba una mierda todo aquello, descubrió que había unos jeroglíficos con sistemas fálicos que parecían pistas sobre el paradero de la receta secreta.
Los jeroglíficos, según le explicó un ciempiés inglés que pasaba por ahí, decían que tenía que dar tres pasos al surnorte y luego avanzar todo recto hacia el noroeste hasta llegar a Villaenjuncos del Medio. Kron y Gato masajearon una vagina intergaláctica voladora sin género gramatical y se pusieron en marcha, pero sólo dieron 2.9999999819 pasos hacia el surnorte.
Esto hizo que se desviaran drásticamente, y acabaron a 5 metros a la izquierda de Villaenjuncos. Se pusieron a discutir violentamente echándose las culpas el uno al otro, luego se echaron una partida de tenis. Después de la partida, y recubiertos de jugos gastrointestinales, se les ocurrió la idea de andar para recorrer esos 5 metros que les faltaban.
A Gato le dio un ataque mortífero de asma aspiríca por el sobreesfuerzo inhumano-animal y murió de un ataque coranozón.
Kron tapó el cadáver de Gato cual gato tapando su caca en un arenero y prosiguió su camino sin pestañear.
Esto le llevó a que se le secaran los ojos y tuviera que mearse en ellos para poder seguir.
Según se adentraba en el pueblo, una melodía siciliana inundaba el ambiente, y Kron casi se pierde. Se dió un bofetón a sí mismo, dió tres vueltas en el aire y preguntó a un anciano paseante por la abuela del poni. Todo el mundo cesó su actividad en la plaza para mirarle, y el viejo dió un paso hacia atrás.
'¿La...abuela...?' Balbuceó el viejo mientras caía hacia atrás totalmente rígido, como la polla de Kron en ese momento.
Kron aprovechó para abusar del viejo y luego lanzar tierra en todas direcciones. Cuando volvió a levantar la vista pudo ver a una vieja que le miraba, la gente haciendo un pasillo hasta ella, con botes de nata en las manos y alguno incluso arrancándose leucocitos de los ojos.
'KiEn PrGuNta X mii, loKoh?' Dijo la abuela.
Kron se acercó a la abuela y le contó todo su viaje para encontrarla y que le enseñara su receta secreta ultra hiper mega guay.
La abuela rió durante 2 lustros y medio mientras escupía sapos con el ojo.
Kron se encontraba un poco confuso, pero de repente lo entendió todo: La abuela, era su abuela, y no solo eso, si no que vivía con ella en su casa.
No pudo resistir la emoción y mantuvo violentas relaciones sexuales con ella durante 2 días seguidos.
Kron abrió los ojos estrepitosamente, no sabiendo dónde se encontraba ni cuánto tiempo había pasado desde su último recuerdo coherente. Estaba tumbado en una cama en una habitación que olía a humedad y setas. Danzando, entró la abuela del poni, y exclamó: '¡Oh, ya has despertado! Llevas tres días durmiendo y haciendo engranajes en la cama, desde que probaste mi sándwich, igualito al que le hice al cabrón de mi nieto.' Kron no recordaba nada de eso debido a los efectos de la droga contenida en el sándwich, asique cogió aire y se dispuso a pedirle la receta de nuevo. Antes de que pudiera mascullar ni una palabra, una zebra pasó galopando a toda hostia y saltó por la ventana. Entonces se lo preguntó: '¿Cuál es la receta?' La abuela soltó una pequeña carcajada en la que se pudo distinguir un olor a rabo. Luego dijo '¿la receta? La misma que la de un sándwich normal, sólo que añado mi mucosa vaginal, que es mágica.'
Kron se quedó bastante conmocionado con todo aquello, así que decidió hacerse una paja virulenta virurápida para despejarse. Una vez eyaculó 3 veces queso de chorizo se le vino a la cabeza la imagen de su casa, la que alquiló en Marvellopúbico, no la de su abuela. Se dio cuenta de que echaba mucho de menos ese sitio y que debía volver a oler florecillas silvestres estalonez goldestres.
Así decidido a no cesar sus aventuras, preparó su atavío para emprender una nueva aventura, de vuelta a su hogar.
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