viernes, 2 de agosto de 2013

La Odisea de Kron, Parte 2 - El Regreso de los No-Héroesbuenounpocosí

Barbastepo gritó algo en arameo y se rascó la nalga frontal, acto seguido puso la flota en dirección al submarino, pero como estaban en un vacío, no conseguían avanzar con los mecanismos de su flota, así que decidieron desnudarse y probar a comerse una rana naranja de color violeta, luego llamaron a Asunción que les trajo unos tripis violeta que estaban del copón y que les pegó un subidón increíble.
En lo que alucinaban y hablaban con Elefantes Rosaditos bonitos llegaron hasta el Submarino Amarillo de Kron, que mostraba un aspecto un tanto mejorado, con lefa por todo el navío como decoración. Desplegaron una manta mórbida sobre el vacío/agua incandescente para reunirse con Kron. 
Fueron muchos los gozos y las penas de el re-encuentro, al descubrir ambos lados las pérdidas. El Capitán Barbastepo decidió mandar a dos tripulantes más al submarino, ya que eran tan pocos en él que no podían ni manejarlo. Tras esto se hicieron una pajilla de la amistad, volvieron todos a sus respectivas naves y salieron cagando leches, rumbo al infinito, y si eso, ya, más allá. 

Pero esta vez estaba siendo más difícil avanzar, por el camino encontraron cosas horribles,había flores por todos lados y podían ver varios arcoriris, el miedo se hacía notar. Fue entonces cuando el tripulante esquizofrénico se metió el puño en la nariz y lo sacó en forma de nave con sistema de granizado gratuito. De repente el marinero rapero Pepinozzio gritó: ''¡Loca!'' y todos empezar a corretear por la cubierta gritando ''¡Mi polla en tu boca, mi polla en tu boca!'' Aquello era un caos ordenado anárquico pseudo nacional comunista. Fue entonces cuando el Capitán Barbastepo lanzó un elefante de tres cabezas por la ventana, y se encontraron en un planeta con dos islas. Se acercaron a la más cercana para desembarcar y recoger hechos y deshechos.
Decidieron desembarcar porque el día tenía la caja torácica jodida y no podía oler bien la muchedumbre anal que soltaban los rayos infravioletas de la luna. Todos amarraron sus naves con unas cuerdas hechas de pupilas de bebé degollado, todos menos Kron, que prefirió dejar su submarino encima de una palmera.
Kron se arrastró hasta la cima de un falo erecto que había clavado en la playa, para desde allí poder eyacular sobre toda su tripulación. Cuando estuvo arriba se dio cuenta de que ya había alguien eyaculando grandes cantidades de semen fosforito a lo lejos. Decidió mandar a los 3 más tontos y que peor le caían para ver qué coño vagina esteparia era eso. Se presentaron solamente dos voluntarios, así que el Capitán Barbastepo obligó a Kron a ir también. Los tres se adentraron en la isla y se acabaron encontrando con una moza gigantesca. Hablaron con ella, y ésta les dijo que se encontraban en la isla de Brobdingnag, y que la isla vecina era Liliput. Les dijo también que su padre era el presidente electo de la isla, y que los llevaría ante él. 
Dirigiéronse felices y tristes a la humilde mansión del susodicho presidente. Cuando llegaron, se quedaron sorprendidos, ya que había un gato lamiéndose las pelotas. Tras hacer varios análisis de su comportamiento y pelar unas patatas, se dieron la vuelta. Lo que vieron les gustó, la isla estaba habitada por gigantes con váginas eléctricas y arneses con pollas moradas enormes.
Éstos al verles tuvieron una tremenda erección y posterior eyaculación brutal, con la cual se abalanzaron sobre ellos, cogiendo a Allop y metiéndoselo por el culo violentamente entre todos. Kron y TolPapo salieron corriendo con los gigantes persiguiéndoles en ponis rosas enanos brillantes. 
Cuando Kron y Tol'Papo se acercaron a la playa comenzaron a gritar a sus compañeros para que se preparasen para partir. Kron saltó a su submarino, donde lo esperaban Terabio y Topichitloc. Tol'Papo pudo subirse con él, al igual que algunos otros marineros, entre los que se encontraban el tripulante esquizofrénico y Escatolo. Se alejaron a toda prisa mientras lamentaban las muertes de sus compañeros: Los gigantes habían aplastado las naves con pelotas de algodón de azúcar y se habían llevado a los tripulantes para ingerirlos analmente. No hubo supervivientes aparte de los presentes en el submarino amarillo (unos treinta) y el Capitán Barbastepo, que huyó por su cuenta y formó una compañía de producción pornográfica, pero eso ya no nos es relevante. 

Total, que se metieron en otro portal intergaláctico, el llamado portal rectal. Una vez dentro se encontraron un ruiseñor pedante, se despidieron de él y un hombre se rajó las tripas en un intento de demostrar que era capaz de absorber con su segadora de colores todas las microbacterias transparentes de color rojo, de esas que te dicen que te quieren pero que ni si quiera te miran a los ojos cuando estás follando con ellas, las muy capullas.
Observaron que había una isla no muy lejos de allí, por lo que pusieron rumbo opuesto 5 metros y luego viraron de nuevo para ir a aquella extraña isla con forma de vagina gigante mutante y dentada. Kron se asomó por una ventanilla del submarino para mirar hacia su destino. Los perrodragones croaban ultrasonidos en la distancia. La maciza polla de Kron ondeaba al viento, golpeando contra la superficie del navío: “¡Schoomp! ¡Kutralapukitipá!”
Llegaron a la isla cuando anochecía, así que durmieron.
Kron despertó con la polla más dura de lo habitual, así que se desfogó con cada uno de los dormidos compañeros y después los despertó. Les dijo que había hecho magdalenas y que era broma, que no había comida, que le iban a tener que comer el ojete. Los cabreados tripulantes le dieron una buena hostia a Kron, el cual se elevó 13 metros sobre el suelo, desde donde vio otra vez grandes fuentes de semen a lo lejos, al lado de una rata radioactiva voladora que iba sodomizando osos pandareta. Kron se lo dijo a sus coleguis y un grupo de ellos decidió marchar hacia allá. Cuando llegaron, se encontraron con un palacete y con una mujer que se presentó como Sersi y que los invitó a entrar, ofreciéndoles comida y cobijo. 
Pero Topichitloc, que era de Ani, era el único que sabía que los daltónicos eran los que veían bien y no como contrariamente se cree, así que decidió quedarse fuera chupando la oreja dorsal de una jirafa hipocondríaca en celo. 
El resto una vez dentro fueron expuestos a radioactividad desactivada pasiva desde un pollo monje sin plumasbuenoalgunasi, convirtiéndoles en ballainas gigantes purpúreas. 
Topichitloc vio esto, y corrió a avisar a los demás. Kron decidió ir él sólo. Por el camino se encontró con un filosofalo, miembro de una menguante especie de pirolas superinteligentes. El filosofalo (Llamábanlo Marduk Peneastral los Francomesopotámicos, Pierre todos los demás) le explicó a Kron a quién se enfrentaba (Sersi) y cómo enfrentarse a ella: debía mandarle una pic de su polla al móvil, y más magias ocultas.
Total, que se fue pa'l palacete de Sersi. Golpeó la puerta con la ceja varias veces y Sersi abrió la puerta, desprendiendo un agradable olor a bebé en descomposición. Sersi cagó en la oreja de Kron como muestra de hospitalidad, a lo que Kron respondió con un paso de break dance hula hop sardana mesopotámico del siglo XI al ajillo y con un condimento de vómitos visuales envasados al vacío. Luego se dieron un par de besos en sus respectivos genitales y entró a casa de Sersi. 
La dama le ofreció tomar un baño de batido de pollas saladas, a lo que Kron la respondió que antes debería hacerla una mamada a 3 manos y 1 codo y soltar a sus tripulantes.
Esta aceptó pero solo si le manda una foto-pene. 
Kron se hizo la foto y se la mandó por SMS a Sersi, después le obligó a comerse un chirrido metálico y jurar por su cremallera que no haría nada malo. Sersi siguió todas las instrucciones sin oponerse ni vascuense, y pronto había una manada de tripulantes y cosplayers que habían vuelto a sus formas originales. 
Entonces Kron avisó a los demás tripulantes con señales de humo morse parsel, y les explicó que Sersi estaba haciendo un banquete nauseabundo compuesto por ojos en almíbar con isótopos de ano estomacal al remojo de peatones en estado de shock y sufriendo traumatismo encefálico encevaginal. Todos, menos Topichicloc que al principio refunfuñó rebuznos cual gato en cinta americana pero finalmente fue dando saltitos de conejito eufórico-palote, disfrutaron de la cena-merienda mediodesayunano dando palmas virtuosas con las nalgas sobre bueyes mutantos afrodisiacos.
Se pasaron ahí un mes, pero despues de tanto vicio, le dijeron a Sersi que deseaban marchar a sus respectivos hogares. Sersi habló a solas con Kron, informándole de que sus bolas chinas parlantes le dijeron que correrían peligro, y que mejor hablasen con un sabio que les aconsejaría. Le dijo también que, tristemente, había muerto, así que tendrían que ir al Mundo de los Muertos, también llamado Infierno, Descomposilandia y muchos nombres más, a ofrecerle alcohol y sangre de cabrácano para que les aconsejase en su viaje. 

Terabio esnifó espuma de afeitar y se concentró para crear un sobreviraje anal brutal bestial astral y ancestral y en su ojete apareció la puerta de Hades, que les conduciría al infierno. Todos entraron, y Terabio, que no quería quedarse solo, intentó entrar por su propio ojete, creando así un bucle infinito en su cuerpo y cerrando esa entrada al inframundo. 
En aquél lugar sonaba Isidisi, aironmaiden, Lludaspries y demás música infernalmente arcoiricoica. So montaron en unas tablas de surfskate y fueron haciendo el pino sobre olas de lava y semen calentitoperonodemasiadoquemequemo. Kron llegó a un lugar de su agrado y se dispuso a hacer el ritual necesario. Cuando hubo acabado, se acercaron miles de espíritus para beber la mezcla y así poder hablar con Kron. Entre éstos Kron reconoció a algunos viejos conocidos, como al Cap. Ullín, João, la abuela del poni (que le explicó que había muerto meses después de marchar él), Gato (que le pasó un poco de la Priva Celestial), Quakeguy, One-Car-Lost y muchos otros marineros muertos. Encontróse también a Kromo, su difunto primo gemelo, y finalmente al legendario Finn-Golfín Rabo de Ladrillo, su maestro, maese, sensei e incluso padre adoptivo. Él le había enseñado todo lo que sabía y le había contado los mitos y leyendas de RandomHardcore, con lo cual estaba orgulloso de las proezas de Kron. Se despidieron y Kron por fin divisó al espectro del sabio a unos metros de él. Kron hizo un sprint de 3,89 cm (su record) antes de caer desfallecido. Por suerte el padre-tío-hermano de Terabio estaba allí y le revivió a base de arrastrarle el pezón por la boca, echando sobre él espeluznantes cantidades de un líquido parecido a leche, pero que olía a una mezcla entre polvo, ano de rinoceronte, calcetín muerto, corazón de bebé y pezuña en almíbar. 
El espectro, llamado Ortusprofondus, tenía un aspecto de costras y escamas con ensalada muy apetecible, pero olía a flores y eso no molaba. Kron le pidió que le ayudase a volver a casa, y este a cambo de un bukakke refinado con trazas de cacahuete le profetizó sus desventuras entre anos y pastores lañosos. Le dijo que tendría que pasar por una extraña isla de vaginas con alas que cantaban ópera-reggaetonto, que cuando fuera a casa se habrían follado a su novieta 224 personas (hombres, mujeres, niños y ancianos) y que encima llegaría solo, ni su sombra llegaría con él, en un gran pene con ruedas que no podía ir por el mar pero iba por el mar. Además se le caería la ceja izquierda, cosa que traumatizó a Kron. 
Kron le dio las gracias y regresó con sus compañeros al submarino. Concentraron la energía para marchar usando sus falos, anos y un par de jalapeños y se marcharon lejos. 

Navegaron unos cuantos días, con el único pasatiempo de depilarse los pelos de los cojones a bocados unos a otros, hasta que divisaron una isla a lo lejos. Kron sabía que esa isla era la que le había dicho Ortusprofondus, la de las vaginas con alas, así que hizo una performance de ballet mientras tocaba la gaita con un vibrador de ano metido en el pómulo occipital para poder tener mejores vibraciones. Después de tocar unas 476 canciones (477 quizás) se bajó la bragueta y ordenó que desembracaran para hacer un descanso. Aquél sitio olía a almeja que tiraba pa'trás, además se dieron cuenta que no era la isla que buscaban, y que solo había un radiocassete con pilas alcalinas penicilinas poniendo la radio. Perdidos y desubicados decidieron volver a la isla de Sersi a pedirla unas mamadas y ya si eso, algo de ayuda. 
Cuando llegaron, Sersi y sus criadas les montaron una fiesta de golondrinas y dildos-vaso. 
La fiesta fue un desfase, había coca, spiz, alcohol, jachís, cristal, incluso metanfetamina. Pero a Kron no le afectaban las drogas, así que se aprovechó sexualmente de todos sus compañeros antes de jugar a un escondite inglés y metérsela del revés en la boca a un danés para quitarse todo el estrés. 
Tras la farranda todos tuvieron que partir, y la tripulación que se sentía gravemente rofanada, decidió tomarse un zumitopito de naranja verde atómica, para que se les pasase la resaca y el post colocón. Así pusieron rumbo de nuevo a casa. 
En su viaje hubo turbulencias y tuvieron que cambiar el rumbo, atravesando un portal que olía a celulosa.

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