sábado, 3 de agosto de 2013

La Odisea de Kron, Parte 3 y Final - Una vez más. Y colorín colorano...

Nada más salir del portal como si de un escupitajo se tratasen, empezaron a oír unos ritmos jazzeros brasileinhos judío-grecorromano virtualmente metafísicos con una dosis de mísitica de violencia que hizo que muchos tripulantes se tirasen por la borda, en busca de ese artificial sonido. Kron soltó cuantiosas toneladas de lefa dentro de los oídos de sus compañeros para que no escucharan esa música, y acto seguido se ató al mástil con su pene. 
Las sirenas comenzaron a tararear electro latano al ritmo de mishuevosbuscanchaletentuojete, lo que provocó que Kron empezara a eyacular violenta-masivamente, dando vueltas por el mástil cual manguera descontrolada salvaje. El resto de tripulantes se puso debajo para quedar bien empapados hasta los pezones intestinales de aquél semen de héroe.
Una vez se alejaron del anillo de asteroides en el que vivían las sirenopiranhas radioactivo-cantarinas, los tripulantes desataron a Kron (que estaba flipando por el ritmo funky-raver de los seres) y se destaponaron los oídos. 
Lo que Kron había oído le marcó para siempre, esas melodías mezcladas con ultrasonidos e infrasonidos le había hecho darse cuenta de que comer gnomos era la solución para cualquier problema que tuviese. Giraron 0,1º a la derecha para poner rumbo a casa de nuevo. Ya estaban cerca. Es coña, aún os queda por leer la mitad de la historia, así que coged algo de comer, bebed agua, y seguid leyendo, bastard@s.
Todos iban felices, contentos y empalmados, cuando de pronto, la oruga mandruga, que estaba de vigía en la torreta, divisó algo en la ruta del navío, los falos eyaculáticos. 
Estos falos eran inofensibles y los pasaron de largo sin problema, pero hacerlo los teletransportó a una zona en la que sólo podían avanzar recto, atravesando el estrecho entre dos monstruosos seres-accidente: un pantagruélico anojero negro que tragaba todo lo que se paseaba por sus naricesfíncters llamado Centíbdis, y Esquila, un terrible ser-ano-ser-esaeslacuestión, con seis vaginas en la punta de 8 y medio falos enormes con los que, en vez de correrse, comía todo tipo de animales, como cabras o rotuladores. Al lado también había un pequeño calamar difuminado abstracto pero nunca nadie reparabaestropeaba en él, lo que le llevó a una grave depresión córnea y murió de una sobredosis de juanolas y mentos.
Kron sabía que si iban más hacia la izquierda se los tragaría Centíbdis, y si iba más hacia la derecha, las pichas de Esquila entrarían por las ventanas del submarino para penetrar a los tripulantes y comérselos de dentro a fuera. Por ello, ordenó que fuesen por el centro, para no tener ni uno ni el otro, o los dos, o sólo uno, lo que tocase, dejándoselo así al azar, que además había sido camarada de Kron durante su juventud. 
Pero azar fue un hijodeputa, y cuando empezaron a pasar, Centíbdis empezó a aspirar, cual Jupiter tronante, por su gran anojero negro. Pero Kron, que era más chulo que un ocho, gritó: "¡Bitelchús, Bitelchús, Bitelchús!" Y apareció Bitlechús a soltarle una somanta de hostias a Centíbdis. Pero fue entonces cuando vieron que los falos chorreantes, sudorosos y esquilados de Esquila se acercaban a gran velocidad hacia ellos. Los falos consiguieron aplastar y destrozar a la oruga mandruga y a sus 27 hijos, cosa que al resto de la tripulación les sudó la polla, metieron la reductora del submarino y salieron echando hostias de allí.
Estaban siguiendo el camino cuando nuestros héroes se cruzaron con aún otro problema: Se había colado una prostituta vietnamita en el barco. Todos se quedaron impertérritos ante su presencia, y ella les dijo: “20 dorrah! And I love you long time...” Por desgracia nadie le entendió, ya que ninguno ahí hablaba Húngarohebreo. La tiraron por la borda y siguieron por su camino, a lo que llegaron a una dimensión que era un interminable campo de pastos y pastas.
Kron quería seguir porque era alérgico a las fundas de guitarra durante las lunas llenas, pero Escatolo dijo que estaba cansado, luego el tripulante esquizofrénico dijo que quería parar a cagar, y todos estaban con estos dos, así que pararon en esta dimensión rural.
Escatolo se dio cuenta de que tenía un escroto endurecido. Se puso a gritar por los sobacos un líquido de color invisible (o rosa, no se veía bien) mientras se chupaba la pierna por la parte de atrás de la 6ª vertebra. Kron, indignado, le espetó que parase, porque Sersi le había dicho que si se follaban a cualquier animal del pasto, morirían por una luxación yugular en la clavícula con yuxtaposición eterna; y Escatolo parecía sediento de fluídos sexuales. 
A todo esto vino un cangrejo abismal venenoso que picó a Escatolo, haciéndolo reventar en pedazos esparcido por los cielos, cual lluvia torrencial de pezones y mandriles huecos de mierda. Así estuvo durante 34 noches y 20 días. 
Durante este tiempo la tripulación se había quedado sin nueces, así que el primer día que hizo buen tiempo Kron, Terabio y Topichitloc se internaron más en los campos a buscar sustento. Se cansaron pronto, con lo que pararon a debatir y a beber café con aguardiente. Estaban a esto cuando les pareció oler manzanas mordidas y salmón crudo.
Corrieron hacia el campamento, donde se encontraron a toda la tripulación haciendo un tren del sexo anal, y liderándolo, Tol'Papo con el rabo metido en una zarigüeya nativa a la dimensión. Pudieron ver al tripulante esquizofrénico a lo lejos usando los pelos de los cojones de una zebra como sustitutos de las cuerdas de una guitarra saxofón. Kron, con el cerebro funcionándole a 1287467812 pterodáctilos por segundo al cuadrado, se sacó un teodolito de la nariz y gritó "¡Por todas las batutas! ¡Corran, a las naves, es hora de irnos, rápido!" Todos le miraron escandalizados, menos un hombre pez que había muerto al serle introducido un puño de elefante por el culo. 

El submarino una vez más surcaba los maresanales con sus tripulantes a bordo, aunque por poco tiempo, ya que una gran vagina peluda se posó sobre ellos y comenzó a oscilar violentamente, soltando fluidos vagianales, destruyendo la nave y sus tripulantes, quedando solo Kron (y un pequeño mosquito ojito ojete pequito en su hombro) agrarrado al gran falo que tenía guardado en su almacén de putas. Kron miró hacia atrás y vió a Centíbdis absorbiendo los restos del submarino y a sus compañeros. La fuerza con la que Centíbdis absorbía era tan brutal que se rupturaba el espaciotiempo y las marmotas jadeaban, por lo que se formaban, alrededor del pozo que era Centíbdis, pequeños portales que llevaban a lugares al azar. Kron vio como algunos de sus compañeros intentaban llegar a estos portales efímeros para salvarse. Pocos lo conseguían, pero Kron sabía que era su mejor opción, así que se dejó llevar por las fuerzas de succión, guiándose hacia alguno de estos portales. Estaba a punto de alcanzar uno cuando desapareció, y Kron fue lanzado hacia su perdición. De pronto, sin embargo, Centíbdis devolvió un pedazo del submarino, que dio de lleno a Kron y lo lanzó lejos, a otra dimensión, mientras exclamaba su famoso grito de despedida:
“Colega, ¿Dónde está mi coche?”

Kron se despertó en un islasteroide que pertenecía, aunque él aún no lo sabía, a un ser de nombre Calippo.
Durmió un par de minutos y se puso a explorar con su cantimplora vacía. Se encontró una tetera silenciosa pidiéndole auxilio, socorro, y demás tipos de cochinadas. Cuando Kron levantó la cabeza, la vio, allí estaba, un ser precioso, mitad mula, mitad dromedario con gengivitis, vestida con un bonito top hecho de ojos estirados de bebé, que quedaban perfectamente complementado con sus zapatillas de lenguas de tortuga mezquina; era Calippo. 
Calippo de fresa para los amigos, de limón para tu puta madre, le hizo a Kron 2 mamadas cósmicas con sanguijuelas fetales que lo dejaron completamente semi-nuevo y revitalizado. Aunque se encontraba mejor tenía unas inmensas ganas de poder masturbarse con la vieja rama de árbol de su casa, cosa que le ponía triste y ñoño.
Así, nostálgico y tal, se acordó de que, allá en Tatooine, tenía una novia, Cýthere, que además era, sorprendentemente, la chica de sus sueños, y él el chico de los de ella; estaban hechos el uno para el otro.
Pensar en ella puso a Kron cachondísimo, y se folló a Calippo durante 2 horas, 9 minutos, 3 segundos y 27 eones.
Después de esto paró porque se acordó de Tontinóo, el gilipollas de su pueblo que le echaba los tejos a Cýthere, y se fue corriendo y brincando a otro lado de la isla. Calippo se entristeció, porque estaba enamorada de él y la había dejado a medias. 
Pero entonces apareció Bakunin cantando un rap sobre la internacional mientras un balón con carácter retroactivo le acompañaba al ritmo de un mosquito follando con la suegra de su amigo el estegosaurio con destronilladores a modo de falacia vertebral. Todos se asustaron, pero no pasa nada, porque después Bakunin se fue saltando por encima de cada átomo que se encontraba en su camino. 
Kron cogió todos los restos de cadáveres de bebés y fetos que había sodomizado a lo largo y ancho de su estancia en aquella isla, y usó sus pequeños huesos y pezones sobacales fosilizados para construir una tabla de surf para volver a casa.
Pero de esto que Kron estornudó, desintegrando toda su obra. Calippo se apiadó de él y le dio recursos, como chapa de hierro, franela o capuchino de moco vegano. Con ellos Kron se pudo hacer un Sputnik to' guapo que incluía una antena capaz de abrir portales y un dispensador de cera-ojo morada. 
Kron recuperó toas' las fuerzas que había perdido en sus desventuras por las incontables dimensiones y galaxias, pero echaba de menos su casa, sobre todo las esquinas llenas de orina de sodomita en celo.
Mientras tanto, en el Olimpo de los sofás sabios, llamado el Osucio, las termitas caracoleras hicieron una asamblea y decidieron matar a su patrón y colectivizar las tierras para conseguir lápices suficientes y que Kron pudiera usarlos de nave, o de dildo, eso ya era decisión suya. 
Con la balsa submarino tabla a propulsión bicicleta que se hizo con el material, Kron se echó una vez a la mar, cagándose en la puta madre de todo el mundo, ya que e había dado con el dedo meñique en el pezón de un gigante de piedra enano.
En esos momentos Posesón se pasaba a que Calippo le hiciera una mamadas bien ricas y al ver que ayudó a Kron, al que tanto odiaba, eyaculó ferozmente y le mandó un tsunami mortífero seminal a Kron al mar. 
Este tsunami propulso la sputnikcicleta-barcaza de Kron a través del hiperespacio. Sin embargo, lo hizo de manera tal que se formó una ruptura que ni los tendones lignificados de Lord Anoabismal pudieron aguantar, y destrozó el vehículo de Kron.
Kron, que no sabía siquiera quién coño era Posesón, se cagó en su barba, y fue desmayándose mientras se perdía en el cosmos. En un acto instintivo lanzó su mano a su bolsa y sacó un puñado de algo que había dentro (una mezcla de la Priva Celestial y un poco de la mucosa de la abuela del poni, que le dio antes del viaje) y se lo llevó a la boca.
Tras esto, to' metido y sin consciencia, se movió de tal forma que parecía una mezcla de nado a braza y un baile del vientre ska hiperdérmico-machacón, y consiguió propulsarse lejos, muy, muy lejos.

Hasta tres mil lustros después, que se despertó en el Mundo de los Feacos, donde todos eran muy guapos.
Por suerte Kron llevaba una careta de guapo, pero era de acción automática, así que explotó en su cara volviéndole más feo aún. Aún así cogió un mando y se puso a practicar el falsete en do menor para llegar a chuparse la polla sin lengua y con velas apagadas. Esto le llevó a un cansancio extremo así que decidió hacerse una vladimir y echarse a dormir. Antenea lo vigilaba y se masturbaba mientras Kron dormía, corriéndose en su cara y ayudándole a ello.
Tras esto Antenea decidió despertarlo, ya que se había encariñado de él y quería tirárselo, casarse con él, darle hijos y envejecer a su lado, todo mientras su sirvienta, Kamamorada, bailaba para ellos. Antenea era la hija del rey de los Feacos, Raponop. Decidió llevarse a Kron a palacio, y así hizo, pero andando hacia atrás y tirando del pezón de Kron. 
Cuando llegaron, a Kron le escocía la rodilla por tanto tirón de pezón, pero hizo un triple mortal sin peligro de muerte y se revitalizó entero, hasta su diminuto falo volvía a ser el mismo de siempre. Raponop le dijo a Kron que si le hacía una felación masiva impulsiva, le daba de comer unos trozos de pan hirviendo, así, entusiasmado, Kron empezó a felar fatatas cual sanguijuela exhausta. Una vez acabó, Kron se bañó en agua oxigenada, leche de yak y aceite hirviendo, y quedó como nuevo.
Cuando regresó a palacio, vio que se le había montado un banquete. Había mucha comida, invitados, e incluso una rana con mostacchio. Había un artista tocando una mágica melodía con el legendario Cello Pterosémico. Todos comieron, sin hablar, y tras la cena empezó la party.
Kron se acercó a una muchacha pa' ligar con ella, pero ésta lo rechazó. Kron, entristecido, se transformó en origami y se fue, dando tumbos y dejando un rastro de lágrimas, a otra esquina de la sala. Estuvo un rato llorando, hasta que de una lágrima salió disparado un escalope que mató a varios invitados por su efecto rebote-nariz triplemente musculado. Esto divirtió a Kron y ya ni se acordaba de porqué estaba llorando, así que se metió el dedo en el ojo hasta que le dolió.
Tras semanas de farranda y desfase, Kron decidió que debía volver a casa, ya que tenía encargada una peli porno del videoclub y tenía que devolverla. Así, el rey le proporcionó un lancha ultrasonicosa y demás regalillos, y se embarcó de nuevo a su hogar. 
Kron, usando la lancha, cruzó el río Ordomenunpup (a las orillas del cual vivía el sabio Lao Stia), encontrándose al otro lado el portal que le habían indicado cruzase. Lo hizo, llegando, arastrófico, al Mundo Piruliru, que debía atravesar a pie. 
Pero según iba andando, un ano gigante intentó devorarlo, creando un vértice vórtice con celulitis aguda y perseverancia magnificada debido a sus altos niveles de elefante en las balas que disparaba. Kron intentó como pudo escapar de él, pero este era demasiado sexy y pestilente, por lo que acabó devorándolo y arrastrándolo hasta la dimensión de Octosregland, donde los Ortos reinaban cual manopla de cocina perforada por grandes pelos.
Unos guardas lo detuvieron, le quitaron sus huétiles y sus grandhias, y lo presentaron ante su rey, el Ano-Orbe MacGonnergal. Kron le dijo que tenía muchos problemas, quería volver a su casa y follar brutalmente con sus mascotas, pero su camino estaba lleno de peligros y salmones, por lo que la masturbación anal era su único pasatiempo. MacGonnergal le dijo a Kron que si superaba unas pruebas infernales cual gladiador amariconado, le dejaría proseguir su camino hasta casa, si no, viviría por la eternidad en aquel palacio lleno de prostitutas, drogas y rock n roll por que sí. 
A Kron le pareció una oferta razonable y amable, demasiado para su honor, sus cojones y sus smoogens, así que la rechazó y huyó del lugar. 
MacGonnergal le observó correr desde su ventana, mientras una lágrima se desprendía de sus húmedos ojos, y se dejaba llevar por su piel hasta morir en sus labios. El vacío que sentía era comparable a el espacio, a la nada, a lo infinito.
Los años pasaron, le echó agallas, había llorado muchas veces, había pasado muchas noches en vela mirando al pasado, pero nunca había tirado la toalla, porque había luchado muchas veces y una batalla más no iba a acabar con él. Así que, con decisión, decidió follarse un erizo para olvidar a Kron.

Una vez más, Kron se disponía a subirse en un cornífero barbudo bicéfalo saltarín para llegar a casa con los pezones a salvo. La mala gente le miraba al pasar por aquella estación de CHURCHmustburnTOWN pero a él le daba igual, su picor de ojo izquierdo era más importante que una cacatúa con anos en vez de ojos. Tras una corta espera de diez eones y cinco cuartos, a Kron le llegó su turno en la estación, y de una fuerte patada con lo que perdió su sombra y lo mandaron a su hogar, Tatooine. 
Por el aire se encontró una polla con ruedas que no podía ir por el mar pero iba por el mar, y decidió montarse en ella para llegar más tarde.

En su pueblo fue alabado y aplaudido como un héroe. Ya en casa, Kron se folló a Cýthere, que lo había esperado los tres segundos que duró su épico viaje.

Kron dedicó el resto de sus días a estudiar y recorrer el universo en busca de respuestas, y pudo así conseguir la fórmula de la inmortalidad, capturarlos a todos y hacer muchos otros descubrimientos. Tales proezas llevaron a que se le conociese bajo nombres como Kron El Sabio, Kron Rabo de Hormigón o Chupapollasfosforitas, y a que pasase a la historia como uno de los seres con el pene más largo, y de los más valientes, sabios y fuertes que conoció el Universo.

viernes, 2 de agosto de 2013

La Odisea de Kron, Parte 2 - El Regreso de los No-Héroesbuenounpocosí

Barbastepo gritó algo en arameo y se rascó la nalga frontal, acto seguido puso la flota en dirección al submarino, pero como estaban en un vacío, no conseguían avanzar con los mecanismos de su flota, así que decidieron desnudarse y probar a comerse una rana naranja de color violeta, luego llamaron a Asunción que les trajo unos tripis violeta que estaban del copón y que les pegó un subidón increíble.
En lo que alucinaban y hablaban con Elefantes Rosaditos bonitos llegaron hasta el Submarino Amarillo de Kron, que mostraba un aspecto un tanto mejorado, con lefa por todo el navío como decoración. Desplegaron una manta mórbida sobre el vacío/agua incandescente para reunirse con Kron. 
Fueron muchos los gozos y las penas de el re-encuentro, al descubrir ambos lados las pérdidas. El Capitán Barbastepo decidió mandar a dos tripulantes más al submarino, ya que eran tan pocos en él que no podían ni manejarlo. Tras esto se hicieron una pajilla de la amistad, volvieron todos a sus respectivas naves y salieron cagando leches, rumbo al infinito, y si eso, ya, más allá. 

Pero esta vez estaba siendo más difícil avanzar, por el camino encontraron cosas horribles,había flores por todos lados y podían ver varios arcoriris, el miedo se hacía notar. Fue entonces cuando el tripulante esquizofrénico se metió el puño en la nariz y lo sacó en forma de nave con sistema de granizado gratuito. De repente el marinero rapero Pepinozzio gritó: ''¡Loca!'' y todos empezar a corretear por la cubierta gritando ''¡Mi polla en tu boca, mi polla en tu boca!'' Aquello era un caos ordenado anárquico pseudo nacional comunista. Fue entonces cuando el Capitán Barbastepo lanzó un elefante de tres cabezas por la ventana, y se encontraron en un planeta con dos islas. Se acercaron a la más cercana para desembarcar y recoger hechos y deshechos.
Decidieron desembarcar porque el día tenía la caja torácica jodida y no podía oler bien la muchedumbre anal que soltaban los rayos infravioletas de la luna. Todos amarraron sus naves con unas cuerdas hechas de pupilas de bebé degollado, todos menos Kron, que prefirió dejar su submarino encima de una palmera.
Kron se arrastró hasta la cima de un falo erecto que había clavado en la playa, para desde allí poder eyacular sobre toda su tripulación. Cuando estuvo arriba se dio cuenta de que ya había alguien eyaculando grandes cantidades de semen fosforito a lo lejos. Decidió mandar a los 3 más tontos y que peor le caían para ver qué coño vagina esteparia era eso. Se presentaron solamente dos voluntarios, así que el Capitán Barbastepo obligó a Kron a ir también. Los tres se adentraron en la isla y se acabaron encontrando con una moza gigantesca. Hablaron con ella, y ésta les dijo que se encontraban en la isla de Brobdingnag, y que la isla vecina era Liliput. Les dijo también que su padre era el presidente electo de la isla, y que los llevaría ante él. 
Dirigiéronse felices y tristes a la humilde mansión del susodicho presidente. Cuando llegaron, se quedaron sorprendidos, ya que había un gato lamiéndose las pelotas. Tras hacer varios análisis de su comportamiento y pelar unas patatas, se dieron la vuelta. Lo que vieron les gustó, la isla estaba habitada por gigantes con váginas eléctricas y arneses con pollas moradas enormes.
Éstos al verles tuvieron una tremenda erección y posterior eyaculación brutal, con la cual se abalanzaron sobre ellos, cogiendo a Allop y metiéndoselo por el culo violentamente entre todos. Kron y TolPapo salieron corriendo con los gigantes persiguiéndoles en ponis rosas enanos brillantes. 
Cuando Kron y Tol'Papo se acercaron a la playa comenzaron a gritar a sus compañeros para que se preparasen para partir. Kron saltó a su submarino, donde lo esperaban Terabio y Topichitloc. Tol'Papo pudo subirse con él, al igual que algunos otros marineros, entre los que se encontraban el tripulante esquizofrénico y Escatolo. Se alejaron a toda prisa mientras lamentaban las muertes de sus compañeros: Los gigantes habían aplastado las naves con pelotas de algodón de azúcar y se habían llevado a los tripulantes para ingerirlos analmente. No hubo supervivientes aparte de los presentes en el submarino amarillo (unos treinta) y el Capitán Barbastepo, que huyó por su cuenta y formó una compañía de producción pornográfica, pero eso ya no nos es relevante. 

Total, que se metieron en otro portal intergaláctico, el llamado portal rectal. Una vez dentro se encontraron un ruiseñor pedante, se despidieron de él y un hombre se rajó las tripas en un intento de demostrar que era capaz de absorber con su segadora de colores todas las microbacterias transparentes de color rojo, de esas que te dicen que te quieren pero que ni si quiera te miran a los ojos cuando estás follando con ellas, las muy capullas.
Observaron que había una isla no muy lejos de allí, por lo que pusieron rumbo opuesto 5 metros y luego viraron de nuevo para ir a aquella extraña isla con forma de vagina gigante mutante y dentada. Kron se asomó por una ventanilla del submarino para mirar hacia su destino. Los perrodragones croaban ultrasonidos en la distancia. La maciza polla de Kron ondeaba al viento, golpeando contra la superficie del navío: “¡Schoomp! ¡Kutralapukitipá!”
Llegaron a la isla cuando anochecía, así que durmieron.
Kron despertó con la polla más dura de lo habitual, así que se desfogó con cada uno de los dormidos compañeros y después los despertó. Les dijo que había hecho magdalenas y que era broma, que no había comida, que le iban a tener que comer el ojete. Los cabreados tripulantes le dieron una buena hostia a Kron, el cual se elevó 13 metros sobre el suelo, desde donde vio otra vez grandes fuentes de semen a lo lejos, al lado de una rata radioactiva voladora que iba sodomizando osos pandareta. Kron se lo dijo a sus coleguis y un grupo de ellos decidió marchar hacia allá. Cuando llegaron, se encontraron con un palacete y con una mujer que se presentó como Sersi y que los invitó a entrar, ofreciéndoles comida y cobijo. 
Pero Topichitloc, que era de Ani, era el único que sabía que los daltónicos eran los que veían bien y no como contrariamente se cree, así que decidió quedarse fuera chupando la oreja dorsal de una jirafa hipocondríaca en celo. 
El resto una vez dentro fueron expuestos a radioactividad desactivada pasiva desde un pollo monje sin plumasbuenoalgunasi, convirtiéndoles en ballainas gigantes purpúreas. 
Topichitloc vio esto, y corrió a avisar a los demás. Kron decidió ir él sólo. Por el camino se encontró con un filosofalo, miembro de una menguante especie de pirolas superinteligentes. El filosofalo (Llamábanlo Marduk Peneastral los Francomesopotámicos, Pierre todos los demás) le explicó a Kron a quién se enfrentaba (Sersi) y cómo enfrentarse a ella: debía mandarle una pic de su polla al móvil, y más magias ocultas.
Total, que se fue pa'l palacete de Sersi. Golpeó la puerta con la ceja varias veces y Sersi abrió la puerta, desprendiendo un agradable olor a bebé en descomposición. Sersi cagó en la oreja de Kron como muestra de hospitalidad, a lo que Kron respondió con un paso de break dance hula hop sardana mesopotámico del siglo XI al ajillo y con un condimento de vómitos visuales envasados al vacío. Luego se dieron un par de besos en sus respectivos genitales y entró a casa de Sersi. 
La dama le ofreció tomar un baño de batido de pollas saladas, a lo que Kron la respondió que antes debería hacerla una mamada a 3 manos y 1 codo y soltar a sus tripulantes.
Esta aceptó pero solo si le manda una foto-pene. 
Kron se hizo la foto y se la mandó por SMS a Sersi, después le obligó a comerse un chirrido metálico y jurar por su cremallera que no haría nada malo. Sersi siguió todas las instrucciones sin oponerse ni vascuense, y pronto había una manada de tripulantes y cosplayers que habían vuelto a sus formas originales. 
Entonces Kron avisó a los demás tripulantes con señales de humo morse parsel, y les explicó que Sersi estaba haciendo un banquete nauseabundo compuesto por ojos en almíbar con isótopos de ano estomacal al remojo de peatones en estado de shock y sufriendo traumatismo encefálico encevaginal. Todos, menos Topichicloc que al principio refunfuñó rebuznos cual gato en cinta americana pero finalmente fue dando saltitos de conejito eufórico-palote, disfrutaron de la cena-merienda mediodesayunano dando palmas virtuosas con las nalgas sobre bueyes mutantos afrodisiacos.
Se pasaron ahí un mes, pero despues de tanto vicio, le dijeron a Sersi que deseaban marchar a sus respectivos hogares. Sersi habló a solas con Kron, informándole de que sus bolas chinas parlantes le dijeron que correrían peligro, y que mejor hablasen con un sabio que les aconsejaría. Le dijo también que, tristemente, había muerto, así que tendrían que ir al Mundo de los Muertos, también llamado Infierno, Descomposilandia y muchos nombres más, a ofrecerle alcohol y sangre de cabrácano para que les aconsejase en su viaje. 

Terabio esnifó espuma de afeitar y se concentró para crear un sobreviraje anal brutal bestial astral y ancestral y en su ojete apareció la puerta de Hades, que les conduciría al infierno. Todos entraron, y Terabio, que no quería quedarse solo, intentó entrar por su propio ojete, creando así un bucle infinito en su cuerpo y cerrando esa entrada al inframundo. 
En aquél lugar sonaba Isidisi, aironmaiden, Lludaspries y demás música infernalmente arcoiricoica. So montaron en unas tablas de surfskate y fueron haciendo el pino sobre olas de lava y semen calentitoperonodemasiadoquemequemo. Kron llegó a un lugar de su agrado y se dispuso a hacer el ritual necesario. Cuando hubo acabado, se acercaron miles de espíritus para beber la mezcla y así poder hablar con Kron. Entre éstos Kron reconoció a algunos viejos conocidos, como al Cap. Ullín, João, la abuela del poni (que le explicó que había muerto meses después de marchar él), Gato (que le pasó un poco de la Priva Celestial), Quakeguy, One-Car-Lost y muchos otros marineros muertos. Encontróse también a Kromo, su difunto primo gemelo, y finalmente al legendario Finn-Golfín Rabo de Ladrillo, su maestro, maese, sensei e incluso padre adoptivo. Él le había enseñado todo lo que sabía y le había contado los mitos y leyendas de RandomHardcore, con lo cual estaba orgulloso de las proezas de Kron. Se despidieron y Kron por fin divisó al espectro del sabio a unos metros de él. Kron hizo un sprint de 3,89 cm (su record) antes de caer desfallecido. Por suerte el padre-tío-hermano de Terabio estaba allí y le revivió a base de arrastrarle el pezón por la boca, echando sobre él espeluznantes cantidades de un líquido parecido a leche, pero que olía a una mezcla entre polvo, ano de rinoceronte, calcetín muerto, corazón de bebé y pezuña en almíbar. 
El espectro, llamado Ortusprofondus, tenía un aspecto de costras y escamas con ensalada muy apetecible, pero olía a flores y eso no molaba. Kron le pidió que le ayudase a volver a casa, y este a cambo de un bukakke refinado con trazas de cacahuete le profetizó sus desventuras entre anos y pastores lañosos. Le dijo que tendría que pasar por una extraña isla de vaginas con alas que cantaban ópera-reggaetonto, que cuando fuera a casa se habrían follado a su novieta 224 personas (hombres, mujeres, niños y ancianos) y que encima llegaría solo, ni su sombra llegaría con él, en un gran pene con ruedas que no podía ir por el mar pero iba por el mar. Además se le caería la ceja izquierda, cosa que traumatizó a Kron. 
Kron le dio las gracias y regresó con sus compañeros al submarino. Concentraron la energía para marchar usando sus falos, anos y un par de jalapeños y se marcharon lejos. 

Navegaron unos cuantos días, con el único pasatiempo de depilarse los pelos de los cojones a bocados unos a otros, hasta que divisaron una isla a lo lejos. Kron sabía que esa isla era la que le había dicho Ortusprofondus, la de las vaginas con alas, así que hizo una performance de ballet mientras tocaba la gaita con un vibrador de ano metido en el pómulo occipital para poder tener mejores vibraciones. Después de tocar unas 476 canciones (477 quizás) se bajó la bragueta y ordenó que desembracaran para hacer un descanso. Aquél sitio olía a almeja que tiraba pa'trás, además se dieron cuenta que no era la isla que buscaban, y que solo había un radiocassete con pilas alcalinas penicilinas poniendo la radio. Perdidos y desubicados decidieron volver a la isla de Sersi a pedirla unas mamadas y ya si eso, algo de ayuda. 
Cuando llegaron, Sersi y sus criadas les montaron una fiesta de golondrinas y dildos-vaso. 
La fiesta fue un desfase, había coca, spiz, alcohol, jachís, cristal, incluso metanfetamina. Pero a Kron no le afectaban las drogas, así que se aprovechó sexualmente de todos sus compañeros antes de jugar a un escondite inglés y metérsela del revés en la boca a un danés para quitarse todo el estrés. 
Tras la farranda todos tuvieron que partir, y la tripulación que se sentía gravemente rofanada, decidió tomarse un zumitopito de naranja verde atómica, para que se les pasase la resaca y el post colocón. Así pusieron rumbo de nuevo a casa. 
En su viaje hubo turbulencias y tuvieron que cambiar el rumbo, atravesando un portal que olía a celulosa.